La mayor parte de la flota permaneció amarrada durante la jornada de ayer Los cuerpos de seguridad locales no descansaron mucho en la madrugada del miércoles al jueves. Las lluvias que protagonizaron el día de Todos los Santos fueron arreciando a medida que caía la noche y, con ellas, llegaron las inundaciones y los desprendimientos de tierra en varios puntos de las carreteras. Esta situación también impidió a la flota salir a faenar en la jornada de ayer.
02 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Tan sólo algunas embarcaciones de Malpica y los arrastreros de Muxía se atrevieron ayer a hacerse a la mar. El resto de la flota de la Costa da Morte permaneció amarrada. En tierra, la situación no fue mucho mejor. En la noche del miércoles se produjeron inundaciones de distinta importancia en la localidad de Cee. Así, efectivos del grupo municipal de intervención rápida (GMIR) tuvieron que acudir a la Praza do Mercado, donde el agua cubrió una parte de la carretera. Frente al colegio Manuela Rial, en la Avenida da Marina, el agua alcanzó los quince centímetros de alto. En la carretera que enlaza Olveira y Baíñas, cerca ya de esta última localidad, el desbordamiento de un río inundó la carretera. Varios coches quedaron atrapados en la riada, con el consiguiente susto para los conductores, que veían como el agua entraba en sus vehículos. Alrededor de las diez de la noche, la carretera tuvo que ser cortada. Los desprendimientos de tierra también obligaron a suspender la circulación en la vía que une Brens y Dumbría, a la altura de Busto, sobre las once de la noche del miércoles. La lluvia provocó que el terreno fuese cediendo y la tierra de los montes colindantes se precipitase sobre la calzada. Durante la mañana de ayer, aunque la situación no era tan complicada, la misma vía tuvo que ser cortada por unos momentos, ya que un árbol cayó a la vía, en el kilómetro siete.