Un Clásico con mayúsculas

G. RIVERA CARBALLO

CARBALLO

CASAL

La compañía ourensana Sarabela Teatro presentó su candidatura a repetir el premio del público con «Sexismunda» Sarabela es el teatro con mayúsculas. Cuidan hasta el último detalle de su puesta en escena. Vestuario ejemplar, iluminación realizada a medida de cada escena y una cadencia dramática y musical que envuelve al público en una historia de la que no le deja salir hasta el clímax final. ¿El texto de «Sexismunda»? Sencillamente genial. La adaptación fue perfecta y los versos de Calderón no perdieron ni un ápice de su contundencia. Los monólogos del Segismundo travestido por la compañía ouresana aún resuenan en el patio de butacas y han quedado impregnados para siempre en las paredes del Cine Rega.

07 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

La función del martes por la noche comenzó y acabó igual, como los mitos sudamericanos, con una sonora ovación. Antes del inicio de la representación, los organizadores del Outono de Teatro entregaron a Sarabela el Premio del Público de la pasada edición. El actor encargado de recoger la estatuilla conmemorativa, Fernando Dacosta, agradeció especialmente este reconocimiento: «Estos premios que veñen do público chégannos especialmente al corazón». Lo que demostraron después sobre el escenario es que son firmes candidatos a repetir el galardón. De ello, da fé la gran cantidad de cincos amarillos que asomaban entre las ventenas de las urnas en la que los aficionados emiten su opinión del género tras haberlo visto y disfrutado. Actuación Después de los reconicimientos, llegó la obra. Sarabela repetió algunas de las claves de su éxito de la temporada anterio. Un escenario sencillo, pero que las luces, transformadas en las poderosas hadas de los cuentos, convertían en mil lugares diferentes: un campo de batalla, un palacio o una cárcel. También tenía la representación una banda sonora de ritmos fúnebres que aumentaba el dramatismo de la obra. Sarabela respetó la esencia del texto de Calderón de la Barca. La misma lucha de poderes, el mismo combate contra los designios y el mismo amor filántrópico que el madrileño había descrito hace siglos. Sólo el trueque del sexo del protagonista. Sin embargo, la forma de ser del Segismundo nacido en el barroco, herido en el orgullo y piadoso, la mantuvieron las adaptadoras de la obra en la nueva Sexismunda, sólo que hubo un cambio en las relaciones entre los personajes. Donde originalmente había amor, hubo amistad y donde había enfrentamiento, hubo violación. La gente entendió estos cambios y los apreció. Hasta cuatro veces tuvieron que salir los actores de Sarabela a saludar al público carballés, que los premió el año pasado y que en este, de momento, ya les ha demostrado su reconocimiento.