David Lynch

| EDUARDO EIROA |

CARBALLO

PASABA POR AQUÍ

03 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

ES CURIOSO cómo las iniciativas culturales están casi siempre condenadas a muerte en la Costa da Morte, será por el nombre. Cada vez que alguien decide ponerse a funcionar para hacer algo para hacer un poco mejor la vida de sus vecinos, acaba sumido en el mayor de los aburrimientos. Casi todo el mundo se rinde. Lo digo por los ciclos de cine que desde hace una temporada nacen como flores efímeras. Hace una temporada cayó en Cee uno de los Hermanos Marx, tampoco son películas muy difíciles, pero nada. En el cine se juntaban tres personas. Ayer en Corcubión tenían la suerte de poder ver, sentados en un butaca y en pantalla grande, una película de David Lynch, y no eran cuatro pero pocos más los que se atrevieron con Cabeza borradora . A los que se vuelcan en cambiar las cosas, hay que animarlos para que no se rindan. Lo malo es pensar en cuánto puede durar la esperanza.