El Protocolo de Kioto centró el primer programa radiofónico «Ecovoz»

Pedro Tasende CARBALLO

CARBALLO

JOSÉ MANUEL CASAL

Las emisiones de gases en el ámbito doméstico incrementan el efecto invernadero Un alto cargo del Ministerio de Medio Ambiente habló del papel de los ciudadanos

18 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

La entrada en vigor del Protocolo de Kioto y la situación actual de Sogama centraron la atención de la primera edición del programa Ecovoz, un espacio dedicado a temas medioambientales que se emite a través de toda la cadena RadioVoz desde la emisora de Bergantiños. El secretario general para la Prevención de la Contaminación y el Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente del gobierno central, Arturo Gonzalo Aizpiri, fue el primer invitado del programa. Habló sobre el papel de la sociedad ante el compromiso medioambiental que se adquiere al formar parte del grupo de países que suscriben el Protocolo de Kioto explicando los objetivos de este plan supranacional. Compromiso El responsable del Ministerio de Medio Ambiente explicó que, en contra de la idea de que este gran convenio sólo afecta a los gobiernos y los grandes grupos industriales, el problema del calentamiento de la atmósfera está directamente relacionado con los gases que se producen en el ámbito doméstico. Así recordó la emisión de gases que produce un automóvil, las calderas de la calefacción o el consumo de energías no renovables para concluir que «la lucha comienza en cada uno de nuestros hogares». Arturo Gonzalo coincide con muchos expertos en que el cambio climático ha pasado de ser una premonición de grupos ecologistas a una realidad palpable ante la que debe actuar el hombre. «Este no es un juego de todo o nada, pero podemos evitar que el futuro sea tan dramático como parece que puede llegar a ser», explicó. El responsable nacional de la prevención de la contaminación explicó en Ecovoz que «la próxima generación de españoles serán los damnificados si no cambiamos nuestra actitud ante el entorno». Estados Unidos La ausencia de los Estados Unidos del tratado de Kioto responde, según Gonzalo Aizpiri, a que al país norteamericano «no le gusta comprometerse en iniciativas multilaterales y, por otro lado, no quieren asumir que son de los que más contaminan y no están dispuestos a asumir el esfuerzo que tendrían que llevar a cabo». Las estadísticas dicen que un ciudadano norteamericano emite 20 toneladas de CO2 al año, mientras que la media española se sitúa en 9 toneladas al año. La actividad de Sogama no se verá afectada por las restricciones impuestas por el Protocolo de Kioto. La empresa participada por la Xunta ofrece una salida a los residuos sólidos urbanos mediante la aplicación del principio de las tres erres, que consiste en la reducción, la reutilización y el reciclaje de la basura. Además, Sogama realiza en el complejo medioambiental de Cerceda una valoración energética de la fracción de residuos que no puede ser asumida por la cadena de las tres erres, produciendo energía eléctrica mediante la combustión de los desperdicios, algo que está contemplado por el manifiesto firmado por países como España en Kioto.