CRÓNICA DE FISTERRA | O |
05 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.CUANDO SE examina atentamente, desde el siglo XIX hasta el actual, el desarrollo industrial de Fisterra, no es nada fácil saber si verdaderamente avanzamos en los campos de la economía y la formación profesional o si realmente estamos retrocediendo. Sirva esto como introducción de lo que publicó Manuel Traba Traba, según el cual Fisterra tenía en el pasado siglo XIX -después de la Guerra de la Independencia- 12 fábricas de salazón de sardinas. En el Canto da Area estaba hasta hace muy pocos años, y muy conservada, la fábrica de Manuel Xampén, cuya esposa se enterró en San Martiño y que recuperó la imagen de la capilla de San Roque, de donde pasó a la iglesia parroquial y de ésta a la casa de José Velay. Ya en la playa de San Roque está la que fue de Joaquín Carbonell, en cuyo bajo hay actualmente un conocido restaurante. Siguiendo en dirección sur por el litoral nos encontramos con la que tuvo como propietario a Víctor Domenech -almacén de Víctor-, al que se la compró Manuel Esmorís, padre de Francisco Esmorís de Recamán, que compró la fábrica del catalán Paget hoy en total desmantelamiento. Joaquín Carbonell también era dueño de la Conserva. Se la vendió a Manuel Miñones y éste, a la cofradía de pescadores de la Villa del Cristo. En el bajo del actual Ayuntamiento estaba la fábrica de Gerardo Castro Rivas -la Casa da Guerra-, no lejos de la cual se encontraba la del doctor Cardalda, y, un poco más al sur, la de la familia López Lires -Garachulas-. Pasamos ya a la Ribeira, en donde fue derribada por Gerpe la fábrica que adquirió, por trueque con Perfecto Castro, José Rodríguez Pequeño, natural de San Martiño y notario de profesión, siendo su heredero su hijo, Pedro Rodríguez Lojo, de cuyo matrimonio con Rosa Lestón nacieron Ramón y Pepita. En el actual mercado, la fábrica que allí había pertenecía a Manuel Miñones. Un poco más arriba estaba la del francés Santiago Duvalier, de la que no queda nada. La Pita era la situada más al sur de todas y pertenecía a los hermanos Haz Ugarte, que acabaron por vendérsela al citado Miñones y se marcharon para Argentina. Actualmente es, entre otras cosas, un colegio. El pósito de pescadores de Fisterra pagaba una escuela de enseñanza primaria y formación y orientación marítima, que, en vez de servir de base a la futura formación profesional,se extinguió como todo lo aquí citado. Si la conserva significó el desarrollo de Vigo, ¿ qué pasó en Fisterra?