El conselleiro se moja

La Voz S. G. | CARBALLO

CARBALLO

Crónica | Visita a la Férveda de Entrecruces José Antonio Santiso Miramontes, titular de Agricultura, visitó las obras de mejora del acceso a la cascada carballesa y otros proyectos incluidos en el plan Agader

10 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Cuando hace tres meses el vicepresidente de la Xunta, Xosé Manuel Barreiro, visitó la Férveda de Entrecruces -pocos días antes de que se desautorizase la instalación de una minicentral en la cascada-, pisó la lama. El camino estaba como estuvo siempre y no quedó más remedio que mojar la suela. Ayer, otro conselleiro, el de Agricultura, se encaramó con notoria agilidad a las piedras de la Fervenza, que llevaba mucha menos agua que con Barreiro, cosas de la sequía, que sin embargo no se aprecia en los frondosos abeneiros. El lugar ejerce una extraña fascinación para las visitas políticas activas de los altos cargos de la Administración autonómica. Santiso llegó con apenas media hora de retraso a San Paio, donde una amplia representación municipal (el regidor, el diputado Alberto Sueiro, concejales) le esperaba a la sombra de la capilla. Pasaban los minutos, la conversación se agotaba y una vecina tuvo el detalle de ofrecerle una banqueta al alcalde, Evencio Ferrero. Llegado Santiso, un hombre que es todo fuerza, caminata hacia la Férveda para recuperar el tiempo perdido. Como Proust, pero con belleza y sudor. A Santiso se le nota la vena del alcalde de Abegondo que parece no ha dejado de ser. Pregunta, controla, habla sobre las atajeas, que si son de 200 o algo así. Admira los molinos restaurados, recuerda cuando era mozo y a los de su tierra también iban mozas a moler y a lo que se terciase. Con traje y todo, sube a la cascada. No hasta el mirador nuevo de lo alto, que ya sería demasiado, pero sí hasta donde las piedras dejan. Cuenta que le encanta todo , que es muy hermoso el conjunto, y desde luego parece sincero. O dice que los nuevos accesos son una maravilla -«parece unha autopista»- y quiere saber cuándo acabará todo. El aparejador Andrés Breijo dice que en dos o tres meses. En media hora, y dado el ritmo, todos de vuelta en el punto de partida. Con mucho más sudor que antes. Santiso visitó ayer la Férveda para inspeccionar uno de los proyectos que financia Agader a través de la consellería, como también estuvo en el hotel Fonte do Fraile de Canido-Muxía, tres estrellas y ocho habitaciones; una panadería tradicional de A Rabadeira (Seavia-Coristanco), que ha sido reformada; la plaza O Recreo de A Laracha, de 2.700 metros cuadrados, o las obras del campo de fútbol de Paiosaco, donde se construye un gradería para 280 personas.