ARA SOLIS | O |
12 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.A TRAVÉS de La 2, ese canal de TVE que todo el mundo asegura ver cuando le preguntan -ésa es otra: ¿a quién le preguntan estas cosas? ¿Le han preguntado a usted alguna vez qué es lo que ve o escuchar?-, emitían ayer por la tarde, a una hora imposible, en torno a las cuatro, un documental sobre la Costa da Morte. Una de esas casualidades que le caen a uno encima en esos momentos en los que suele casar sus dedos con el ordenador y no con el mando a distancia. , se llama el programa de la serie Grandes documentales. Más allá del fin del mundo , el de ayer. Un ejemplo de servicio público, de las cosas bien hechas -vamos a perdonar algún pequeño error, porque sabemos de qué fuente oficial está tomada-. Imágenes aéreas y alguna a ras de tierra, música sugerente que realzaba los paisajes, narración pausada y clara, un trabajo de documentación exhaustivo y sorprendente. Ya nos gustaría a algunos manejar los datos allí expuestos. Ecos de leyendas sin caer en los tópicos habituales que desnaturalizan las buenas intenciones. Una gozada que, lamentablemente, no habrán visto muchos. ¿No se anuncian esos programas en alguna parte? Reportajes así, salpicados por momentos de las poesías, ¡leídas en gallego!, que autores como Pondal, Rosalía o Rivas dedicaron a la zona, son los que atraen visitantes a la Costa da Morte. ¡Si hasta el casco antiguo de Fisterra parecía nuevo! ¡Si casi no se veían los parques eólicos! Y la cascada de O Ézaro se veía fluir desde el Xallas. Otra cosa es que luego el visitante llegue a esta comarca y cate el urbanismo o el desdén en algunos puntos. Entidades de la zona deberían adquirir, para divulgar, este tipo de material. Para llevarlo a ferias, ponerlo en las Torres do Allo, en el centro comarcal. Me estoy acordando de otro tipo de presentaciones. No hace mucho, en Madrid...