«Festa rachada» sin importar la edad

La Voz M.?V. | CARBALLO

CARBALLO

ANA GARCÍA

Crónica | Celebraciones sociales en la Costa da Morte Las comidas para los mayores organizadas por los Concellos de A Laracha y Muxía reunieron a más de 1.600 personas en los pabellones municipales

13 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

¿Quién ha dicho que con la edad se pierden el apetito y las ganas de fiesta? Aquel que lo haya pensado, se equivocaba. Para muestra, las comidas para los mayores y jubilados organizadas por los Concellos de A Laracha y Muxía, que ayer reunieron en sus respectivos polideportivos a más de 1.600 personas -mil en el primer caso y 600 en el segundo- con más aguante que un grupo de quinceañeros. En A Laracha aprovecharon el recién cubierto pabellón polideportivo del instituto Agra de Leborís para celebrarlo todo -misa, comida y baile- en el mismo recinto, mientras que en Muxía prefirieron aprovechar el santuario da Nosa Señora da Barca para la eucaristía y el pabellón local para este peculiar xantar multitudinario, que gustó prácticamente a todo el mundo, aunque alguno que otro temía ayer la próxima revisión del colesterol. Pero, como aseguraba un vecino de A Laracha, «un día é un día e esta é a mellor ocasión para pasarse». En total, la Pulpería Veloso de Ponte da Ulla, encargada de preparar los menús de las dos fiestas -y lo hace en casi todas las celebraciones de este tipo que hay en Galicia-, repartió casi 200 empanadas, 700 kilos de pulpo y casi 550 de carne ao caldeiro. «O menú máis galego que hai», según los responsables de la cocina. Nadie se quedó con hambre, aunque, según reconocía a la hora del café el encargado de la comida en A Laracha, «máis comería se máis houbese, porque hai que prepararse ben para bailar toda a tarde». Y de postre, centenares de tartas de Santiago y larpeiras acompañadas por miles de litros de agua, refrescos y vino. El vino, por cierto, corrió sin miedo por las fiestas, porque casi ninguno de los asistentes tuvo que volver a casa conduciendo porque de eso se encargaron los autobuses habilitados por los ayuntamientos. Dos por año El éxito fue total en ambos municipios. En Muxía, porque la veteranía es un grado -esta era su sexta edición- los actos comenzaron un poco antes para evitar el cansancio de los más mayores, mientras que en A Laracha, el propio alcalde, José Manuel López Varela, se sorprendía de la acogida que tuvo esta primera convocatoria. «Nós sempre faciamos a comida no Nadal e nunca tivemos tanta xente», reconocía el regidor mientras repartía mecheros y bolígrafos con el logo del Ayuntamiento entre los asistentes. Este año, la fiesta ha sido por partida doble y así será a partir de ahora, según anunció el alcalde. Navidades y San Isidro, con tiempo suficiente para reponer fuerzas y llegar a las comidas hechos unos chavales, como Eladio Rodríguez, de Soandres, y Jesusa Gómez, de Coiro, los más veteranos, con 92 y 95 años, respectivamente, de la cita larachesa. Los dos, incluso se quedaron al baile, amenizado por el grupo Glamour y una joven cantante que recibió cientos de piropos, y también hubo música en Muxía con la orquesta Impacto. Otras comidas próximas Este tipo de celebraciones, que a finales de abril reunió a cerca de 1.200 personas en Vimianzo, volverá a repetirse el próximo sábado en Fisterra y Zas, y el próximo 10 de junio será la Cerceda, en O Acevedo, junto al Aquapark. El resto de los ayuntamientos de la Costa da Morte también prevén honrar a sus mayores que, por cierto, tienen una aguante envidiable. Como chavales.