Copas, éxitos y lecciones

La Voz

CARBALLO

JORGE VARELA

Gentes del Finisterre Los chicos de la Escuela de Fútbol Luis Calvo San de Carballo fueron recibidos ayer por el alcalde

04 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

Tras los recientes triunfos obtenidos, el equipo de los benjamines de la Escuela de Fútbol Sala Luis Calvo Sanz, se dio un paseo por el consistorio de Carballo, para recibir una placa conmemorativa de la mano del alcalde, Evencio Ferrero Rodríguez . O sea: otro trofeo. Mientras esperaban el comienzo del acto, los chavales seguían, a pesar del tiempo transcurrido, admirando sus copas (las de las victorias; véase esta página ayer) conseguidos y recordando aquella jugada que les hizo ganar cada final. Tras la foto de grupo con el máximo representante local (un secreto: gran admirador del balonmano, pero del fútbol sala, también), los jugadores y miembros del equipo asistieron al reconocimiento de sus hazañas, seguidos por los orgullosos padres, cuyas cámaras fotográficas parecían echar humo. Sería por el calor de los flashes. Todos los niños fueron, uno por uno, saludando al alcalde, mientras algunos familiares y representantes del club les recordaban que deberían haberse levantado para estrecharle la mano. Bueno, ¡tampoco pasa nada!, aunque la urbanidad es la urbanidad. Por parte del conjunto rememoraban las pasadas victorias en los campeonatos provincial y gallego, tras imponerse al Club del Mar y al Ponte Ourense, respectivamente. Y también la (vaya) amarga derrota en semifinales frente al futuro campeón de España, el Manacor, que eliminaría toda esperanza de ser campeones y finalmente les relegaría a la cuarta posición del campeonato. Mientras, los mayores hablaban, los chicos esperaban nerviosos, sentados en los sillones de la alcaldía, escuchando, acaso absortos, las palabras de Evencio Ferrero. El alcalde les explicó la importancia del compañerismo y el trabajo en equipo, así como el hecho de que «para saber ganar hay que saber perder», enseñanzas que quizá debería transmitir a otros muchos deportistas y políticos. Tras la parte formal se ofreció un refrigerio a base de refrescos y pasteles, algo en lo que los chavales parecían desenvolverse casi tan bien como en el terreno de juego. Puede que el día de mañana, trabajen como taxistas o abogados, o tal vez sentados en una oficina, y quizás no recuerden esa tarde de verano, con las nubes amenazando y el bochorno enredando, en que fueron recibidos por un señor importante de su pueblo, pero lo que seguro no olvidarán será su sensación al levantar el trofeo, cuando durante unos instantes pudieron emular a sus ídolos. Del fútbol sala, a la sala a secas. La de exposiciones del faro de Fisterra, que desde el día 8 albergará una exposición de pinturas autoría del chileno Luis Guillermo Guerra , quien ayer tuvo la delicadeza de visitarnos en la Redacción portando un cuadro, precisamente, del faro. Donde -la memoria es la memoria- ya expuso en septiembre del 2002. Feliz vuelta.