En la Grela se olvidaron de la crisis

CARBALLO

Una maleta premió a los cien primeros en entrar en una conocida tienda, pero fueron miles las personas que acudieron al nuevo centro comercial Dolce Vita

18 oct 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

A las diez de la mañana estaba previsto que el centro comercial Dolce Vita abriera sus puertas al público. Media hora antes, el atasco habitual de la Grela, en la rotonda de Eduardo Diz, se complicaba con los centenares de coches de los clientes que querían ser los primeros en pisar el flamante complejo promovido por la empresa Chamartín.

Desde las nueve de la mañana, el garaje estaba ya operativo y la dirección del centro decidió abrir las puertas para que los clientes pudieran esperar en el interior del complejo a que el reloj diera las diez de la mañana.

Era el momento de los paseos relajados, mirando los escaparates de las nuevas tiendas y observando a decenas de operarios trabajando a destajo en la preparación de los locales comerciales aún inactivos.

Ayer, funcionaban más de la mitad de los 113 espacios comerciales programados, pero la primera parada obligatoria era en H&M. Para garantizarse el éxito en el primer día de funcionamiento, los responsables de la multinacional sueca decidieron que su primera tienda en la ciudad obsequiara a los cien primeros visitantes con una pequeña maleta.

Nada más sonar las señales horarias de las diez de la mañana, la tienda abrió sus puertas y empezaron a repartirse números para que los cien primeros retirasen su maleta. «Es un aliciente más», contaba Marta, una teleoperadora que disfrutaba de su primer día de compras en compañía de una amiga.

Las primeras impresiones de los discípulos del consumismo que se acercaron al nuevo corazón comercial de la Grela fueron muy positivas. Natalia Rodríguez, de la tienda Internity, fue la primera en pasar por las cajas de cobro del supermercado Eroski, una de los motores del centro comercial. Mientras la cajera le guardaba en las bolsas el material de oficina comprado, Natalia recordaba la ceremonia de inauguración. «Fue espectacular, casi tanto como el centro, que seguro que va a mejorar mucho conforme se vayan abriendo todos los negocios y va a atraer muchos clientes nuevos», contaba.

Justo enfrente, en el Café y Té, sus mesas estaban repletas de gente desayunando. «El café está rico», bromeaba la empleada de otra tienda cercana con una compañera que también empezó ayer a trabajar en el complejo comercial.

Jorge Soutillo, que acudió acompañado por su mujer, contaba a la salida de la juguetería Poly que Dolce Vita «es como todos los centros comerciales, aunque es la primera impresión, porque acabo de entrar, pero a ver si gasto algo».

En el Sport Zone, otro de los puntos que más gente concentró en el momento de la apertura, Carlos Gómez revolvía entre la ordenada ropa en busca de alguna ganga. «Estoy de vacaciones desde hace una semana y me pareció una buena oportunidad venir a comprobar la oferta, que es de verdad impresionante», dijo antes de pedir que Dolce Vita «traiga mucha gente y mucho trabajo».

Esperanza Díaz acudió también pocos minutos antes de las diez, tras dejar a su niño en la guardería. «Un espacio comercial como éste le hacía mucha falta a la ciudad», contaba delante de la tienda Primark.