Con los tiempos que corren (más correrán el 1 de marzo) hay que tener cuidado con el terreno que se pisa. Fíjese bien: delante de usted pueden haber abierto una zanja en una inauguración o primera piedra de obras de lo más diverso y, como haya quedado mal cerrada la cosa, se la puede dar. Entre puertos, autovía y su conexiones ya he perdido la cuenta de cuántas van. Y las que quedan. En todas, los políticos respetan escrupulosamente el derecho consuetudinario de las paladas. Digamos que paladean las obras, denle (como en Fisterra) ustedes el sentido que quieran, incluso el de bocato de cardinale . ¡Anda que no debe dar gusto eso! Más que los percebes. Obras son amores, y más en elecciones.
En fin. Esta semana tuvimos dobles paladas. En Muxía y en Laxe, en este caso por la carretera de Camariñas. Allí estaban todos, incluido el regidor de Camariñas, aún convaleciente de una intervención, pero eso no es un problema para Pichurri : los apoyos a un lado y pala al canto. Ya lo había hecho en Carballo, el día del sorteo de Navidad, pero esa vez le costó más.
Una cuestión al margen: ¿Será posible que en el futuro alguien abra estos agujeros y vea lo que tienen, los periódicos, los objetos? ¿No habría que incluir un USB, de paso?
Hablando de políticos (ahora que me fijo: los de antes, del PSOE, los que vienen ahora, del BNG, pero es una simple casualidad), ayer se dieron cita unos cuantos en Treos-Vimianzo. La directora xeral de Comercio, Ana Rúa , visitó Casa Landeira, primer establecimiento (recientemente renovado, y ayer inaugurado) de la Costa da Morte que se adhiere a la Rede de Comercio Rural Galego. No estuvo ella sola en esta taberna-tienda. Estaba, naturalmente, la dueña, Cristina Landeira Pazos . Y también el gerente de Galicia Calidade, Ignacio Louzao . Y Manuel Antelo , edil vimiancés, y Óscar Insua , concejal de Corcubión (y ambos en la candidatura provincial del BNG, como Ana Pontón , que también estaba). Y vecinos que se acercaron a tomar algo y a escuchar a la directora. Y a ver las instalaciones, si es que no las habían visto antes.
Casa Landeira forma parte de una red que nació hace un año y de la que ya forman parte locales de Treos, Mesía, Frades, Touro y A Picota-Mazaricos. Seis en la provincia y 14 en Galicia. Para la puesta en marcha, la consellería de Industria, que es de la que depende Rúa, aportó 93.000 euros para la rehabilitación y la adaptación a las normas que marca esta red. La inversión total costó 133.000 euros, así que la ayuda no estuvo mal. Más bien, estuvo bien.
Cuentan desde la Xunta, y lo relataron ayer, que Casa Landeira es un «establecemento multiservizo». Como la de Lino de Rus o Rogelio de Baio, pero bajo otra óptica, otra estética y otra manera de ver las cosas. Con «armonía arquitectónica», uso de materiales de calidad dentro y fuera. Con almacén, autoservicio y bar. Aseos adaptados, accesibilidad total para discapacitados y un terminal de punto de venta y herramientas modernas de gestión, con formación para los comerciantes. Vende productos de primera necesidad, ecológicos, de Artesanía de Galicia, da acceso a las nuevas tecnologías, entrega a domicilio, aporta información turística...
Digo yo que abrir una zanja, y coger una pala para la piedra no sería lo más adecuado.