Desde Baio hasta el valle del oro

Harry Dorial redac.carballo@lavoz.es

CARBALLO

29 abr 2009 . Actualizado a las 02:12 h.

Valle del oro... ¿Suena bien, ¿eh? Al lejano Oeste, Dicen que de ahí es de donde viene, etimológicamente, Valdeorras. Mucho oro tenía que haber por la auriense , entonces. Tuve un compañero de carrera de O Barco que hablaba maravillas de su rico pasado, y yo le hablaba entonces del oro de Corcoesto y Limideiro y del titanio de Anxeriz y se quedaba callado. Sería para pensar. A veces me invitaba a Moza fresca , que era un blanco muy alegre de su tierra, no sé si todavía se vende.

Pues hasta allá, al sureste y desde el noroeste, se fueron los miembros de la Coral Polifónica Xan Mella de Baio el pasado fin de semana. A cantar, que es lo suyo. Compartieron escenario con la Coral Carrionesa, naturalmente de Carrión de los Condes, en Palencia (hermoso lugar del Camino de Santiago), y los anfitriones del Orfeón Valdeorrés. Hay que decir que no se fueron a O Barco, sino a la vecina Rúa de Petín, pero la comarca es la misma. Participaron todos en el Festival de Primavera. Me cuenta Antonio Díaz Amor , el presidente de la agrupación (que no pudo desplazarse por motivos de salud) que los coralistas vinieron encantados. Aprovecharon su actuación en el Teatro Avenida para estrenar Lela , la magnífica canción con letra de Castelao (muchos la conocimos en los tiempos aquellos de la Moza fresca gracias a Carlos Núñez y Dulce Pontes ), además de interpretar otros como Terra meiga , Como la flor o Jardín de ensueño. Ya están preparando el siguiente viaje, que será a Gijón. Imperdonable no subir hasta el parque donde está la escultura de Chillida .

Servidores públicos que son, los trabajadores del Concello de Vimianzo ejercieron de tales también en la comida de los mayores que se celebró el pasado sábado. Ocurre que, como lo hacen cada año, es un hecho que ya nos pasa inadvertido, pero tiene un mérito indudable. A ver en qué otro concello ocurre. Desgranemos: cincuenta camareros, con sus dos organizadores, Cándido y Sandra ; nueve cocineros y auxiliares de cocina, reponedores y auxiliares. En total, unas ochenta personas que trabajaron sin parar. Echen la cuenta: ¡Había 1.200 personas a las que atender! Igual les llama la atención su indumentaria, todos de color rosa. Hombre, llamativo sí es. Pero es que cada año eligen un color que los uniforma, y como en las mejores familias, nunca se repiten. Así que esta vez tocó el rosa. Hubo quien dijo (fue una chica) que determinados trabajadores estaban incluso más guapos que en el trabajo. No sé cómo tomarlo. Uno de los momentos cumbre fue cuando el batallón de camareros, comandado por Sandra Abeijón , entonó al unísono el Apaga o candil. El de O Xestal y Luar . Hasta Alejandro se emocionó. Primeros auxilios. Lo de Vimianzo, desde luego, es mucho. Hay que pensar serenamente en lo que significa meter a más de mil personas en un polideportivo para comer. O para bailar (ya saben que siempre hay baile). Esta vez lograron el récord, pero si siguen así van camino de los 1.500. Cosa de la pirámide invertida de la edad. Conviene que alguno de los asistentes, por precaución, tenga conocimientos de primeros auxilios. Lo digo para las aglomeraciones en general. En Cabana, por ejemplo, ya hay muchos que los tienen. Fue gracias a una iniciativa del Concello, a través de la educadora familiar Cristina Morandeira , con la Cruz Roja. En total, hubo 25 cursillistas. A la clausura, celebrada en la Casa da Cultura, asistió el alcalde, José Muíño.