Xosé Manuel siempre amó la música. Formó parte de Los Magos y ahora vuelve a los escenarios con O tren da unha. Su hijo Xosé triunfa con Chaston
05 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Cuando Xosé Toja Montáns llegó al mundo hace 21 años, su padre estaba en Melbourne, y el nacimiento de su hijo mayor, Manuel, diez meses antes, le pilló en Nueva York. No es que huyese de los partos, es que Xosé Manuel Toja Toja trabajaba en los petroleros de la multinacional ESSO, un empleo que le llevó a conocer todo el mundo y, además, le dio la oportunidad de aprender a tocar la guitarra. «Estiven toda a vida en barcos, desde os doce anos, incluso fixen a mili no Juan Sebastián Elcano , pero o meu sempre foi a música, por iso cando estaba nos mercantes fixábame sempre nos que tocaban a guitarra e eu aprendín de oído», confiesa el laxense Xosé Manuel Toja Toja, a quien todo el mundo conoce como Piticas .
El amor por la música fue lo que le llevó a compaginar sus primeros años como marinero con un puesto en la orquesta Los Magos, donde estuvo de los 17 a los 20. «Saía do barco e marchaba correndo para a orquestra, pero cando fixen a mili empecei a ver mundo e deixeino todo», recuerda. Hasta hoy, porque hace unos meses Piticas volvió a los escenarios de la mano de O tren da unha, un grupo que empezó siendo una divertida sociedad gastronómica. El nombre se debe a que los socios de la entidad formaban una larga caravana de coches cuando todos los días, a partir de la una de la tarde, se iban de pueblo en pueblo a tomar los vinos. Con Jesús Mari Pose Lema, y de vez en cuando con su amigo Óscar de Alicante, formó un dúo-trío con el que recuperó las tradiciones de los años sesenta. «Cando eu era pequeno todo o mundo cantaba nas tabernas e iso é o que nós intentamos recuperar», explica.
«Levo sendo un pendón verbenero toda a vida, así que eu e máis os meus compañeiros tocabamos en todas partes, a única condición era estar de festa», explica Piticas con un humor del que también hace gala cada vez que se sube a un escenario. Y es que O tren da unha empezó hace solo unos meses una nueva andadura. Al grupo se han unido Víctor y Tom, de los Centroles, y con ellos debutaron durante los últimos Carnavales de Laxe. Después llegó la fiesta de O Pendón y la última, y más reciente, la Festa da Carballeira de Baio. Y el éxito fue bestial. «Foi incrible cantar cun micrófono diante», dice Piticas, quien suele improvisar las letras de las canciones más clásicas. «Facemos pachangadas, porque o obxectivo é que haxa festa rachada», explica, al tiempo que aprovecha para anunciarse: «O noso representante artístico é Manolo de Baio», añade antes de despedir a su hijo Xosé, que este verano recorrerá toda Galicia con la orquesta Chaston. «O rapaz é idéntico a min, porque lle gusta todo tipo de música, a diferenza é que el sabe», dice con orgullo.
«Gústanme todos os instrumentos e ese é o problema, porque ao final non aprendo ningún á perfección», explica Xosé, que ahora toca el acordeón, el bajo, el teclado y también la trompeta.
Los dos coinciden en un gusto absoluto por la música y, sobre todo, por la parranda. «Montamos a festa na casa sempre que podemos», sentencia Piticas.