El autor presentó su primera novela, «La niña de gris»

La Voz

CARBALLO

12 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Antes de la lectura del pregón tuvo lugar, en el museo Fernando Blanco, la presentación de primera novela de José Manuel Otero Lastres, La niña de gris . El autor estuvo acompañado por el subdirector general del Instituto del Patrimonio de España, el muxián Antón Castro. Con él estuvieron también el catedrático de la Universidade da Coruña, José María Paz Gago, y el escritor Alfredo Conde, además de la concejala de Cultura, María Junquera Cambeiro. Antón Castro habló sobre otros textos que, como el de Otero Lastres, discurren en 1937, sobre el carácter simbólico de ese año y sobre la literatura de guerra. «É interesante a súa capacidade de vertebrar o pensamento conciliador», dijo de la obra, que definió también como «un alegato literario contra a guerra e un canto cívico á verdade e ao pensamento». También recordó las alusiones a su Cee natal y a determinados personajes como Miguel Ortega Saavedra, «o outro eu do seu pai». Gris la niña y gris el Guernica de Picasso, dijo Castro, quien considera que en su texto Otero Lastres « proustiza a mirada da infancia, porque os bicos de José Manuel están nun Combray particular, que é Cee». Por su parte, Paz Gago aseguró que la obra de Otero Lastres es «una novela que atrapa inmediatamente al lector», también una obra «de sentimientos, donde la emoción profunda está a flor de piel», además de un texto que «aborda la Guerra Civil sin complejos». Por su parte, el escritor Alfredo Conde recordó que en el arte de escribir el autor se nutre de cuanto le rodea «por dentro e por fóra», y que al enfrentarse con el papel se corren una serie de riesgos. «Otero Lastres correu todos os riscos -dijo- e superounos prácticamente todos con esta novela». De La niña de gris aseguró que en ella había «unha grandeza que posiblemente sexa inherente ao autor», y aseguró que nunca había leído «un final máis elocuente nunha novela de guerra». Otero Lastres agradeció las palabras a él dedicadas citando una frase de Juan José Moralejo, quien, presentando un libro, aseguró sentirse «como un bocadillo al revés: él era el pan y el resto, el jamón, y en este caso, jabugo de cinco estrellas», y agradeció, emocionado, el tiempo robado sobre todo a su mujer para escribir su obra. Después empezó a firmar libro. Se agotaron en todos los puestos de la feria en cuestión de unos minutos.