Un vecino de Barizo teme que empleen la lancha que le robaron para operaciones de narcotráfico

J. V. L.

CARBALLO

04 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Un vecino de la parroquia malpicana de Barizo denunció ayer el robo de la lancha Chumacera, una embarcación semirrígida de 7,5 metros de eslora equipada con un motor Suzuki de 300 caballos de potencia, totalmente nuevo. El afectado, que es copropietario del barco junto a otro compañero de pesca, también de la localidad, sospecha que pueda ser empleada en operaciones de narcotráfico. Los hechos tuvieron que producirse durante la noche de ayer porque cuando el pescador llegó al puerto a las ocho de la mañana, para salir al mar, descubrió un bote -posiblemente empleado para llegar hasta la lancha sustraída- que se encontraba a la deriva en la zona, a punto de golpear contra las rocas. Al acceder al interior de su caseta, que tenía la reja de la ventana sin cerrar, el damnificado se percató de que le faltaban las llaves de Chumacera, por lo que sospecha que quien cometió el robo contaba con información privilegiada sobre la manera de actuar de los propietarios. «Alguén de aquí de Barizo ten que estar compinchado con eles porque coñecían perfectamente os nosos movementos e sabían o que tiñan que facer», aseguró. Valorada en 45.000 euros La embarcación, con un valor comercial de unos 45.000 euros, había sido sometida a renovaciones recientes. «Primeiro tiña un motor, puxémoslle dous e despois quitámosllos. Estivo a venda, pero como ninguén se interesou por ela decidimos amañala para nós e foi cando lle puxemos o motor novo. O venres acabou o mecánico de deixala lista», relató el afectado. Con las mejoras, la lancha, que estaba siendo empleada para la pesca deportiva, alcanza velocidades moi altas. «Eu chegaba con ela de Barizo a cabo Vilán en media hora, así que os que a levaron, en tres horas puideron ir ata Vigo, ou pasar de Estaca de Bares. Non creo que a recuperemos porque seguramente lle quitarán o motor e xuntarano con outros tres ou catro para cousas de droga», concluye el pescador