Es un sastre con mucho historial, fiel seguidor del Deportivo de A Coruña y un coleccionador de sellos o monedas
21 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Es interesante por muchas cosas. Una lista innumerable, pero, si hay que elegir, Manuel Fraga Filgueira, carballés, destaca por tres cosas. Primero, se puede decir que es uno de los sastres con más historia de Carballo; segundo, que es uno de los más fieles seguidores del Deportivo de A Coruña y, finalmente, tercer motivo, que es un coleccionista ejemplar desde hace casi 50 años.
De lo primero le queda una empresa de confección que hoy, con la ayuda de sus hijos (tiene cuatro: tres hombres y una mujer), funciona «muy bien». También una multitud de recuerdos: «Aprendín na Coruña co sastre Velo». De aquellos tiempos menciona, por ejemplo, las visitas al Riazor o a la plaza de toros. Por unos y otros motivos, se mudó un tiempo a Rial, en la zona de Bembibre. «Saín da Coruña con brillo nos zapatos e boa roupa». En Rial no encontró caminos asfaltados, fue un cambio, pero encontró el amor. Hoy recuerda a su mujer como «una gran modista». Empezaron de cero. Recuerda el paso por la Casa Lamas de Carballo, la Casa Grande, sus duros inicios o cuando puso el cartel de Xastrería Fraga, pero tuvo que especificar, en pequeño, Lito, el nombre por el que todos los conocen. Fue entonces cuando la «salsa» de Carballo conoció sus buenas confecciones: guardias civiles, personal de Fenosa y de los concellos de la comarca: «Fixen uniformes para Carballo, Malpica, Corme ou Arteixo».
Fueron muchos sus avatares y, en medio de todo ello, «apareceu isto». Se refiere a lo de las colecciones: «Eu tiña a miña profesión de xastre, pero isto era (y es) a miña vida». Cuenta, con el mismo porte elegante y unos ojos claros que lo caracterizan desde bien joven (ahora tiene 77 espléndidos años), que primero comenzó acudiendo a la filatelia de A Coruña, «e despois dos sellos veu o resto». Las vitolas o las monedas, por ejemplo. De estas últimas tiene a raudales, bien clasificadas. «O bonito é ter a serie», apunta. Con tremenda paciencia, una hora hoy y otra mañana, desde los 28 años, coge su lupa y se lanza a la clasificación de tesoros.
Hoy lo guarda «como ouro en pano», porque, por ejemplo, (a veces se le escapa el castellano de su A Coruña que nunca olvida), «lo mejorcito en el mundo es el sello español». Y él tiene un tremendo caudal a base de ese material: sellos del Rey de España, de Francisco Franco, de tres grandes poetisas como fueron Rosalía de Castro, Emilia Pardo Bazán y Concepción Arenal, alguna moneda del año 1850, pesetas que recorren toda la historia de España y un larguísimo etcétera. «As vitolas conséguelas de forma gratuita, pero hai moedas de plata polas que cheguei a pagar, xa naqueles tempos, 2.000 pesetas». Si se habla de billetes, él tiene uno tremendamente especial: uno de 1.000 pesetas, muy antiguo, en el que firmaron numerosas personalidades, como el argentino Cafrune.
Otra de sus pasiones es el Deportivo de A Coruña (sigue siendo socio y su asiento es el 125): colecciona trofeos, escudos y, además, su jardín es un museo blanco y azul: son los colores con los que ha pintado, por ejemplo, varios arados o una fuente. De hecho, el campo (de fútbol) que tiene en su casa será el escenario de la Festa das Peñas de Galicia.
Lito es un hombre de los que afirma: «Organizándose hai tempo para todo. A idade non perdoa, pero a idea segue e isto é algo que ten que gustar». Lo sigue llevando en la sangre, «aínda que logo de operarme hai algúns anos, as cousas van cambiando». No obstante, él no se desprende, «por moito que me ofrezan», de todo su trabajo. «Isto é cousa de sacrificio». Y de muchos años, puesto que, ya en el año 1975, La Voz de Galicia lo entrevistó en sus páginas (un fragmento que conserva). «Todo isto quedará aquí para a historia». Y para sus hijos que, aunque «non se meten», sí van tomando contacto con el coleccionismo.