El presidente que perdió los nervios

CARBALLO

13 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Que Camps pierda los nervios y suelte un exabrupto es comprensible desde un punto de vista humano. El presidente valenciano lleva ya un largo período sometido a una presión continuada, judicial y política, y esta tanto fuera como dentro de su propio partido. Una presión que viene demostrando que soporta mal. Prueba de ello fue el esperpéntico enfrentamiento con sus jefes del PP que acabó con la cabeza de Ricardo Costa en la bandeja para salvar la del líder valenciano. Con la herida mal cerrada y la espada de Damocles de los miles de folios del caso Gürtel amenazando, Camps se despachó ayer con unas afirmaciones injustificables. La disculpa posterior no logra borrar el enorme error que suponen y que reduce más aún la talla política de un hombre acostumbrado a ganarlo todo. Hasta ahora. Aunque las encuestas todavía no lo reflejen, Camps está demostrando que el traje de presidente de los valencianos le viene ancho. Lo pague quien lo pague.