Aunque tanto el Plan Galicia como el Plan Costa da Morte preveían la intervención de la Administración en diversas áreas, desde la Xunta siempre se puso el énfasis en las infraestructuras de la comunicación y, sobre todo, en la vía de alta capacidad que uniría Carballo con Cee, en un primer momento, y con Fisterra, después. En el documento inicial elaborado por el PP figura la construcción de una «vía de alta capacidade de novo trazado dende Carballo ata Berdoias», con un total de 42,04 kilómetros y un plazo de ejecución que finalizó en el 2007. Desde Berdoias hasta Cee estaba prevista la «mellora do trazado da AC-552» y la variante de Cee-Corcubión. Para el tramo de Carballo a Baio se preveía la posibilidad de un desdoblamiento futuro de la vía. Según el balance presentado en junio del 2004 por la propia Xunta, en aquel momento estaba en tramitación el estudio informativo de la VAC y de la variante de Cee-Corcubión, y se había iniciado la tramitación del proyecto entre Berdoias y Cee. De corredor a autovía Un año después, tras el cambio de gobierno, el bipartito presentó el Plan Costa da Morte, en el que se introdujeron algunas novedades con respecto a la vía de alta capacidad, entre ellas la ampliación del recorrido hasta Sardiñeiro (Fisterra) y la posibilidad de desdoblamiento no solo hasta Baio, sino hasta Berdoias. Tras un largo proceso, la construcción de la autovía de la Costa da Morte fue adjudicada a la UTE Ferrovial Agromán-Taboada y Ramos, que constituyeron la Sociedade Concesionaria Baio, S. A. El entonces presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, colocó el 22 de diciembre del 2008 la primera y única piedra de la vía. El 16 de abril del 2009, después de haber presentado varias peticiones de prórroga, la empresa solicitó el reequilibrio del contrato concesional «debido a que as condicións que impoñían os bancos facían inasumible abordar o proxecto», explicó, un año después de la colocación de la primera piedra, el actual conselleiro de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas, Agustín Hernández. A él le correspondió también la rescisión del contrato firmado el 16 de junio del 2008 y el inicio de un nuevo proceso que está en marcha en estos momentos. El 24 de este mes finalizará el plazo para que las empresas presenten sus ofertas. El Consello de la Xunta autorizó ya en noviembre el gasto que permitió desbloquear de manera definitiva el proyecto. Son, en total, 1.089 millones de euros, de los que 216 van destinados a obra y los 873 restantes, a la conservación y el mantenimiento de la vía durante veinte años. Según el último plazo fijado por el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, la vía de alta capacidad de la Costa da Morte será una realidad en el año 2013, una década después del Plan Galicia.