Mucho más que libros

M. P. Valle redac.carballo@lavoz.es

CARBALLO

10 mar 2010 . Actualizado a las 02:45 h.

A los que la época escolar ya nos queda un poco lejos, solemos recordar con cariño los días de colegio. Olvidamos, u obviamos, los nervios de los exámenes, las peleas con los compañeros (nada que ver con las de ahora; antes eran, en general, mucho menos traumatizantes) o las riñas de los profesores. En cambio, nos quedamos con los días especiales, aquellos en los que nos llevaban de excursión, teníamos más tiempo de recreo porque el tutor se olvidaba de llamarnos a la hora prevista, o justo nos preguntaban en el examen lo único que habíamos estudiado la noche anterior. Aquellos a los que la época escolar nos queda lejos echamos de menos, sobre todo, las experiencias compartidas con los compañeros y es inevitable que las recordemos cuando nos cuentan, por ejemplo, el reciente viaje que los estudiantes de segundo de ESO del instituto ceense Agra de Raíces realizaron a la sede central de La Voz de Galicia, en Sabón (Arteixo). Recorrido por todas las instalaciones. Los chavales que estudian en el centro que dirige Consuelo Pan Souto tuvieron la suerte de conocer las «tripas» del periódico y ver como los compañeros de la central trabajan para que el diario amanezca repleto de noticias. Los estudiantes, que se desplazaron hasta Sabón acompañados por las profesoras Concha Blanco Blanco (organizadora de la visita), Belén Pais Lago y Mar Capelo García , también comprobaron cómo funcionan la rotativa y la sala de expedición y cierre, y cómo se preparan los paquetes de periódicos que después llegan a los puntos de venta de toda Galicia. También vieron el almacén, donde se guardan las enormes bobinas de papel con las que se elaboran estas páginas y conocieron cuál es el consumo diario de material (mucho, se lo aseguro). Por último, conocieron el Museo de la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre , una instalación única en el mundo en el que pueden verse más de 4.500 ejemplares de periódicos de todo el planeta y de todas las épocas y alrededor de medio centenar de máquinas de producción periodística.

Además de comprobar cómo era La Voz de Galicia mucho antes de que ellos naciesen, los estudiantes del Agra de Leborís también tuvieron la oportunidad de conocer auténticas joyas del periodismo, ejemplares rarísimos y únicos, como el de la Gazeta de La Coruña , de la que solo se conocen cinco ejemplares, o Acción Gallega , una publicación fundada por el sacerdote Basilio Álvarez Rodríguez y considerada el símbolo de la prensa agraria en Galicia.

Fue, sin duda, un gran día en el que las clases habituales se cambiaron por una experiencia enriquecedora que demuestra que, muchas veces, se aprende más fuera del cole. Muchos chavales se quedaron con ganas de repetir y seguro que alguno de ustedes les han entrado las ganas de imitarlos. Es muy fácil, no tienen más que solicitar las visitas a través de la página web de la Fundación.

Los chicos y chicas del Agra de Raíces tuvieron la suerte de conocer el interior de La Voz de Galicia, pero no fueron los únicos afortunados del día. Teresa Pérez Anido , vecina de la parroquia cabanesa de Borneiro, también empezó la semana con un guiño del azar, porque ella ha sido la ganadora de la cesta con productos de carnaval que sortearon los niños del colegio As Revoltas. Durante las fiestas de entroido vendieron un gran número de rifas para costearse la excursión de fin de curso, que está coordinando Juan Antonio Rama Tedín . Él también fue el encargado de hacer entrega del premio a la vecina afortunada.

Tan contenta como Teresa se mostró la directora del colegio Os Muíños de Muxía, Aurelia Picallo Merlán . En su caso, la alegría se deriva del anuncio de la Consellería de Educación de que, por fin, y tras muchos años de lucha por parte de toda la comunidad educativa, han salido a licitación las obras de ampliación y remodelación del centro escolar. El equipo directivo, que nunca se cansó de enviar informes a las autoridades competentes para demostrar la necesidad de las obras, celebró el anuncio por todo lo alto y la directora incluso bromeó poniéndose un casco. Por delante quedan ocho meses de obras que, ojalá, sirvan para que el edificio esté a la altura del gran trabajo educativo que realizan los profesores del centro muxián.