La entrega de los Premios Carballés, Bergantiñán e Galego do Ano es un acontecimiento social de referencia. En esta edición, aun marcado por el entorno económico, el acto celebrado en el salón de sesiones del Concello de Carballo volvió a convertirse en el altavoz de la sociedad civil, que obtuvo el reconocimiento de los participantes y a la que también pidieron más colaboración para afrontar un futuro en el que valores como los premiados ayer tengan más peso. Las referencias a la crisis estuvieron más presentes en los discursos de las autoridades que en las intervenciones de los galardonados, todos muy emocionados.
Fernando Gómez Álvarez, que recogió el Carballés do Ano 2009 en nombre de la Sociedad Cultural y Recreativa de Bergantiños, apenas pudo articular palabra. La suya fue definida por el alcalde, Evencio Ferrero, como una entidad «pioneira no ámbito da organización da sociedade» y con la cual «había unha débeda, hoxe saldada».
Luciano García Alén, uno de los premiados con el Bergantiñán, recordó el día en el que descubrió la olería de Buño y quedó «prendado de Bergantiños». Para él, aseguró, el de ayer fue «un día grande», que compartió con los regueifeiros de Bergantiños. Aunque Fermín da Feira Nova fue el designado para recoger la estatuilla, sus dos compañeros presentes en el salón de plenos carballés, Suso de Xornes y Guillermo da Rabadeira, también quisieron intervenir para alertar sobre el peligro de desaparición que corre la regueifa y reclamar el apoyo de las Administraciones para evitarlo.
Con «sorpresa, emoción, agradecimiento y responsabilidad» recibió su distinción el cardiólogo Alfonso Castro Beiras, quien destacó el hecho de que ese reconocimiento proceda «de una sociedad civil de ciudadanos que actúan de manera colectiva, para tomar decisiones que trascienden el ámbito público». En su intervención calificó la salud como «uno de los mayores valores del hombre, y, al igual que otros valores, no está equitativamente repartido», subrayó la importancia del sistema sanitario español, que calificó como «uno de los mejores del mundo» y elogió el trabajo del CHUAC. «Jugamos en la Champions League», bromeó. Y para hacer frente a estos tiempos difíciles, dio su receta: diseñar nuevos sistemas de formación, nuevos servicios y lograr una mayor colaboración de los ciudadanos».