Cáritas de Cee repartió paquetes y los alumnos de Fisterra recogieron alimentos para los necesitados
28 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.En estos días de celebraciones y vacaciones, algunos gastan tiempo y dinero propios no en divertirse, sino en ayudar a los demás. Lo hacen así la docena larga de voluntarios de Cáritas de Cee, que repartieron una buena cantidad de paquetes con alimentos entre quienes más lo necesitan.
De hecho, fueron más de medio centenar de cajas con comida las que acabaron en distintos hogares del municipio. Galletas, aceite, azúcar, lentejas, arroz, bacalao, queso, huevos y, por supuesto, turrón. La secretaria de Cáritas, Rosalina Trillo, se mostró muy agradecida con la solidaridad de los vecinos de Cee y de la comarca, ya que recibieron una gran cantidad de donativos, tanto en forma de alimentos como en forma de dinero. Es más, gracias al acopio realizado, quedan productos almacenados que se irán repartiendo a lo largo del año según las necesidades y demandas.
Trillo asegura que todo aquel con pocos recursos que fue a pedirlo se llevó su paquete, y que ninguna familia en el municipio, al menos de la que ellos tengan conocimiento, se quedó sin una tableta de turrón, unas pastas y un plato navideño.
Quedan por materializar proyectos en los que están pensando, como montar un comedor para necesitados, pero para eso, dice Trillo, haría falta, además de un mayor presupuesto, aumentar el número de voluntarios, ya que los que hay, con lo que tienen que hacer, no podrían atenderlo. Desde Cáritas, además, ayudan económicamente en determinadas urgencias a quienes pasan penurias y colaboran también en la búsqueda de empleo para quienes lo han perdido.
Los más jóvenes
No solo los adultos están echando una mano estos días para hacer más dulce la vida a quienes la tienen difícil.
Desde el IES Fin do Camiño de Fisterra también han decidido arrimar el hombro en materia de solidaridad. Todo empezó con una iniciativa de la ANPA, presidida por Concha Montero. Pensaron que era una buena idea organizar un concurso solidario en el que el aula que más alimentos aportase se llevaría un premio.
Así lo hicieron y, aunque no todos colaboraron por igual, sí se notó una cierta concienciación social con los problemas del entorno. Los que más cosas llevaron a clase fueron los de primero, los más pequeños. Todo lo recogido se distribuirá entre los más pobres.
Para los que fueron generosos también hubo premio: una tarde de cine, gratis, en el cine A Xunqueira.