Ocurrió hace más de tres décadas y la Guardia Civil frustó la operación
19 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.El robo de imágenes religiosas ocurrido la semana pasada en las iglesias laxenses de Nande y Traba no es el primero que se produce en la localidad, aunque sí el más grave por la cuantía y el valor de las piezas.
Mucho antes de que el actual cura, Enrique Redondo, tomase posesión de las parroquias, tras el fallecimiento de Juan Antonio Gándara, ya desapareció un San José de la sacristía. Pero el robo que todavía perdura en la memoria fue uno ocurrido hace más de 35 años, cuando la iglesia de Nande todavía estaba a cargo de Antonio Gómez, el antecesor de Gándara.
En aquella ocasión se llevaron una imagen de Santa Ana con el niño Jesús en el regazo que nunca apareció y dos Inmaculadas, una de las cuales ha vuelto a ser sustraída esta vez. Los ladrones no consiguieron llegar muy lejos, porque cuando estaban cargando las tallas en un vehículo, los sorprendió una patrulla de la Guardia Civil, que requisó las santas y se las llevó al cuartel, lo que según recuerdan los vecinos dio lugar a algunas bromas porque el cura Antonio Gómez les preguntó a los agentes, con sorna, si le habían hecho algo las inmaculadas para tener que encerrarlas en el cuartel, según recuerda uno de los vecinos.
Aparte de no ser el único, este robo podría no ser el último, según señala el historiador Xosé María Lema, que catalogó las piezas junto a otras muchas en todo el Arciprestazgo de Soneira, y considera que el estado de desprotección en el que se encuentran es total. «O Arzobispado de Santiago, Patrimonio e máis o Concello de Laxe deberían tomar cartas no asunto porque aquí na nosa zona cada igrexa rural é un museo», asegura Lema, quien considera más graves estos robos que los del Códice Calixtino «porque dese documento había copias facsímiles e o seu valor é máis ben simbólico, pero neste caso trátase de pezas únicas».
Respecto a la importancia artística de las tallas, el investigador del Seminario de Estudos Comarcais destaca sobre todo al San Roque, «unha auténtica xoia» de la escuela de Mateo de Prado «que é de principios do século XVIII, anterior a 1720 e forma parte do primeiro Barroco presente na comarca». Por sus características iconográficas «diferenciase de todos os demais. Ten vida e parece falar», señala.
Al igual que las imágenes de los retablos de Nande y Traba, a juicio de Lema, todo el patrimonio artístico religioso de la comarca está en peligro y muchas propiedades de la iglesia abandonadas, hasta el punto que el deterioro de casas rectorales como las de Loroño y San Adrián de Castro, en Zas, supusieron la pérdida de los archivos parroquiales. Esos edificios «como o de San Martiño de Touriñán, por exemplo» se podrían aprovechar para fines turísticos o sociales, concluye el historiador que confía en que se recuperen las piezas, aunque lo ve complicado. Para ello, la Guardia Civil estuvo recabando ayer por la mañana pruebas en las propias iglesias.