«Impáctalles a paisaxe, a comida»

La Voz

CARBALLO

16 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El albergue público de Fisterra, primero de la comarca en 1997, abrió la espita de los muchos que llegaron después, tanto en ese municipio como en los otros ayuntamientos por los que discurre la ruta en la Costa da Morte. El de Olveiroa, en Dumbría -ayuntamiento que cuenta con dos públicos-, fue uno de ellos, en el 2011. Olveiroa es, precisamente, una localidad ejemplo de restauración rural asociada al Camiño, con la recuperación y potenciación de elementos patrimoniales que hacen de ella una cuidada y cosmopolita aldea. En un sentido más amplio, el municipio de Dumbría, donde estos momentos se construye un punto de información al peregrino en Hospital y también se gesta un nuevo albergue privado, es un gran ejemplo de la proliferación de establecimientos asociados al peregrinaje. Cinco años lleva funcionando O Refuxio da Ponte, en Ponte Olveira, según recuerda su encargado, José Carreira. Rememora los tiempos en que había menos oferta a cubierto y el campo anexo a este albergue se llenaba de tiendas de campaña. «En xeral chegan cos pés destrozados, pero impáctalles a paisaxe, a comida», asegura. «A verdade é que son experiencias moi bonitas, xente moi distinta, pero toda encantadora», explica a su lado Elisa Blanco, también encargada. También Casa Loncho, en Olveiroa, ha ido ampliando y diversificado desde el 2010 sus instalaciones: «Vivimos disto», dice José Antonio Lema. «Estou contento», dice Mingos Caamaño desde O Logoso, que abrió nuevas dependencias recientemente: «Habería que potenciar o que se pode ver por aquí: ao 50 % quédalle pena por non visitar a cascada do Ézaro, porque o Camiño non pasa por ela. Preguntan se hai algunha ruta para chegar».