Dumbría invierte 670.000 euros en la pasarela aérea de O Ézaro

Juan Ventura Lado Alvela
j. v. lado CEE / LA VOZ

CARBALLO

La estructura va sobre los canales de la central.
La estructura va sobre los canales de la central. m. r.< / span>

El autor define el proyecto como «una espina de pez con piel de madera»

05 jul 2014 . Actualizado a las 07:10 h.

El Concello de Dumbría mantiene su empeño en hacer de la cascada de O Ézaro el polo de atracción turística más preparado y mejor dotado de la Costa da Morte. De ahí que ahora vaya a invertir 676.012 euros en una pasarela aérea de acero y madera, que permitirá el acceso universal a este monumento natural, algo que hasta el momento estaba vedado para las personas de movilidad reducida debido a las escaleras existentes.

Además, la refinada obra de ingeniería, que su autor, Antonio González Serrano, define como «una estructura en espina de pez, con una piel de madera por cuyos poros fluye el aire» se convertirá en un nuevo atractivo en sí misma. Gracias al sistema de anclajes sobre los canales de evacuación de agua de la central hidroeléctrica permitirá literalmente caminar sobre sobre el mar. Una ganancia de espacio que, además, supondrá la separación de la zona de tránsito de vehículos respecto al área reservada exclusivamente a los peatones.

Para dar respuesta a todos estas necesidades, el ingeniero ha planteado un estructura principal con tubo de entre 508 y 509 milímetros de diámetro y 16 de espesor, al que se unen las láminas metálicas separadas en tramos de 1,40 metros, que sostienen los tableros de madera antideslizante del pavimento y dotan de armonía al conjunto. La barandilla, dentro de esa búsqueda de la máxima ligereza, estará realizada con cable trenzado de acero inoxidable.

La pasarela, con una pendiente mínima del 3 % que permite salvar la diferencia de altura existente a lo largo de sus 56 metros de longitud, está dividida en dos tramos diferenciados, que, en total ocupan 825 metros cuadrados. El primero, de 17 metros de largo, aprovecha como apoyos los dos salientes que ya existen en el lugar, y el segundo, con secciones de 14 metros, es completamente aéreo y se sostiene con un sistema de anclajes sobre el terreno.

Para llevar a cabo la obra, además del estudio de impacto ambiental que se iniciará en breve y los exámenes topográficos y geotécnicos, el Concello necesita el permiso de la Demarcación de Costas.

Puesto que el gobierno municipal considera justificado el interés de la actuación para salvar las barreras arquitectónicas y no se puede llevar a cabo en otro lugar que no sea parte del dominio de Costas, el pleno de ayer por la mañana aprobó la remisión de la solicitud al ente que depende del Gobierno central.

La sesión sirvió también para aprobar la ordenanza que regula los precios públicos del servicio de piraguas para navegar en el entorno de la cascada. Aunque el alcalde, José Manuel Pequeño, dice que no se trata de una cuestión que persiga la rentabilidad económica, porque está pensada para «potenciar o elemento turístico e captar rapaces para o club de piragüismo», si espera que sea sostenible en el tiempo y de ahí la tasa de siete euros fijada para los paseos de 45 minutos.