Corea del Sur, Brasil y la Costa da Morte

CARBALLO

Ricardo García Mira, con dos colegas extranjeros.
Ricardo García Mira, con dos colegas extranjeros. Ana Garcia

22 dic 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

Por el titular podría pensarse que se trata de los peregrinos que llegan a Fisterra y a Muxía. Podría, en efecto, porque tanto coreanos del sur (los del norte tardaremos mucho en verlos) como brasileños llevan años caminando hasta la comarca. Pero no. Tiene que ver con otro buen embajador de la zona, el baiés Ricardo García Mira, profesor de Psicoloxía en la Universidade da Coruña. El viernes hizo de guía por la Costa da Morte con dos profesores visitantes. Uno, Seungkwan Son, catedrático de la Universidad de Dongsim, en Corea del Sur, quien realiza una estancia del Grupo de Investigación Persoa-Ambiente, que dirige el propio García Mira. La semana pasada impartió una conferencia sobre cognición espacial en la Facultade de Socioloxía.

La segunda es la profesora Zulmira Bomfim, catedrática de la Universidade Federal do Ceará, quien visitó el laboratorio del grupo de Mira para una breve estancia investigadora.

Ambos han querido conocer el trabajo que se lleva a cabo bajo la dirección del baiés sobre estilos de vida e innovación social con el patrocinio de la Comisión Europea. Participaron en varias reuniones que tienen el objetivo de establecer sinergias con el grupo coreano y con el brasileño. De hecho, y como explica el propio Mira, Corea del Sur tiene oficina exclusiva en Bruselas para proyectos tecnológicos de colaboración. Por su parte, Brasil tiene también su propia estrategia a través del instituto Brasil-Europa (punto de contacto con la Comisión Europea), que dirige el profesor Moacyr Martucci, de la Universidade de Sao Paulo. Curiosamente, hace apenas dos semanas participó en la última cena de la Gran Orde Gastronómica da Costa da Morte, con García Mira y con el escritor e ingeniero de telecomunicaciones Xavier Alcalá. Con detalles como este se constata que el mundo es muy grande, en efecto, pero a veces cabe en un pañuelo. Mira lo sabe bien, porque ahora fue anfitrión, pero hace unas semanas era él el visitante.