Los vascos pusieron a bailar al público, justo después de actuar Kula Shaker
15 ago 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Cuando Kula Shaker desembarcó sobre el escenario, ya Tachenko, Nudozurdo y Egon Sonda habían caldeado el ambiente del sábado. Después de los británicos llegaron los vascos de Belako, para algunos -como un grupo de amigos de Santiago y Carballo-, la gran sorpresa de la noche. A su concierto corresponde una imagen que se ha de convertir en icono, la del guitarrista tirado sobre las manos del público, entregado. Pusieron a saltar a los asistentes, para después dar paso a Ocho y Medio.
A las puertas de los conciertos de anoche, desde la organización indicaba Adrián Varela que hubo ese día varios puntos fuertes. Confirmó que el sábado se cumplió un sueño, pero dijo también que el de la tercera jornada estaba siendo otro. Con ello se refería al buen ambiente de playa -hasta se avistaron varios delfines- y al seguimiento de los conciertos del Escenario Beach Club. Todavía quedaban fuerza para encarar la tercera sesión nocturna: León Benavente y Gigolo Aunts estaban llamados a gustar. Un ejército de voluntarios colaboraron para mantener el entorno limpio y para dar respuesta a cualquier contratiempo que puede haber. Habrá que esperar al próximo año para volver a ver las luces de Uve colándose por entre las altas copas del pinar de Balarés.