29 dic 2016 . Actualizado a las 05:00 h.
Instituciones, profesionales y usuarios coinciden en que los servicios al peregrino deben tender a un incremento de la calidad y, para ello, es necesario ordenar, regular y formar a la gente que trabaja en el Camino. Ahora bien, la manera de hacerlo debe venir dada por quién realmente entiende cómo funciona el sector y cuáles son las necesidades de los caminantes. De lo contrario, existe el riesgo de dirigirse al absurdo en lugar de a la excelencia.