09 feb 2017 . Actualizado a las 05:00 h.
En el santuario de A Barca están como dos con un zapato. La restauración no dejó satisfechos ni al párroco, ni a las autoridades locales ni a los devotos. Durante decenios el «tellado de pedra» ni se movió. Desde el fatídico rayo y la reparación, las planchas de la cumbrera se mueven. Algo se hizo mal, o incorrectamente. Los muros siguen supurando humedad y la garantía se acabó. Va a ser necesario un milagro para poner fin a los problemas.