Plumas con mando | Avanzar sí, pero con prudencia

carmen otero suárez

CARBALLO

Jorge Parri

La flexibilidad en el uso de la mascarilla es un paso más en la desescalada que debe ir acompañado de medidas como la distancia y el lavado de manos. Escribe Carmen Otero Suárez, directora del hospital comarcal Vixe da Xunqueira de Cee

27 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Poco a poco y con el esfuerzo de todos, la comunidad gallega ha ido controlando la expansión del coronavirus y los temibles datos de la tercera ola. El proceso no ha sido rápido, sino una bajada lenta y sostenida que, eso sí, nos colocaba a mediados de semana como la comunidad peninsular con menor incidencia acumulada a 14 días, con 41,45 casos por 100.000 habitantes, por debajo de Baleares y Valencia que ostentaban las menores tasas acumuladas hasta la fecha. 

Pese a esto, el área sanitaria de A Coruña sigue siendo la más afectada, con un repunte de actividad que ya acumula un tercio de todos los casos activos en Galicia. Y lo que ocurre en la calle se traslada a los hospitales. Las zonas con mayor número de contagios o transmisión del virus son las que tendrán una mayor presión asistencial. Por ello, de los 50 pacientes hospitalizados en toda Galicia, un 40 % lo está en centros del área sanitaria de A Coruña y Cee. El dato alentador es que la tasa de positividad continúa por debajo del 2 %, en la franja de control de la pandemia.

Es difícil saber que causas subyacen detrás de estos repuntes, y que posiblemente no se deben a un solo factor, sino a la combinación de distintas circunstancias. Por un lado, la aparición reciente de nuevas variantes. Las autoridades sanitarias ya confirmaron el pasado martes que la variante Delta del Sars-Cov-2, conocida como cepa India, se ha detectado en Galicia, en concreto en A Coruña y Vigo, y su capacidad de contagio es muy superior a la variante británica, más transmisible y resistente. En segundo lugar, el incremento de las reuniones sociales y celebraciones familiares y, por último, el hecho de que muchas personas confíen en que estar vacunados o el descenso de la incidencia nos protegen del contagio, lo que en la práctica se traduce en bajar la guardia respecto a las medidas de protección.

Desde este sábado, la mascarilla deja de ser obligatoria, una noticia que ha puesto en alerta a muchos profesionales sanitarios y parte de la población por miedo a contagiarse o ser contagiado. En Galicia se ha estado trabajando en las últimas semanas en una propuesta seria y responsable sobre el uso de esta protección. Dejaron de ser obligatorias, salvo cuando no se pueda mantener la distancia en los espacios exteriores. En resumen, en el interior, mascarilla y distancia, y en el exterior, mascarilla o distancia. Por lo tanto, la máscara seguirá formando parte de los enseres que deben acompañarnos siempre, porque su uso será necesario si queremos entrar en un comercio, encontrarnos con gente o estar en una calle, plaza o espacio exterior especialmente concurrido.

Mientras no se complete el proceso de vacunación y dispongamos de la tan ansiada inmunidad debemos seguir avanzando con prudencia en la desescalada, conjugando los avances hacia la normalidad con las medidas de protección disponibles: distancia, mascarilla si no se puede respetar la distancia y lavado de manos.

Carmen Otero Suárez es la directora del hospital Virxe da Xunqueira de Cee