El beso

M. R. Suárez LA OTRA CARA

CARBALLO

ANA GARCÍA

Me indigna que digan a una mujer cómo tiene que reaccionar y comportarse tras episodios como este

14 feb 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Está en marcha el juicio por el famoso beso, ese que muchos tildan de que tampoco fue para tanto. Lo cierto es que en muchas comidas familiares y bares de la Costa da Morte, el debate sigue vivo a día de hoy. Opinan bastantes —sobre todo hombres, por qué será— que la cosa no debería de haber llegado hasta aquí, escuchaba días atrás en una taberna de Carballo. Pues para empezar, que el señor Rubiales supiese haberse disculpado del modo que debería, agachando la cabeza, y no elevando la voz con aquello de «no voy a dimitir, no voy a dimitir» frente a los aplausos inmerecidos de marionetas.

Aquel Mundial, el primero para España en el fútbol femenino, quedó empañado, al igual que la vida y trayectoria de la jugadora y protagonista involuntaria Jenni Hermoso, aunque eso, claro, no importa —piensan algunos—, no se tiene en cuenta. «¡Lo buscó ella!». Lo que hay que oír.

A lo que voy. Me indigna que digan a una mujer cómo tiene que reaccionar y comportarse tras episodios como este. Lo digo en base a los momentos posteriores a aquella final. Son ya muchos ejemplos. Otro reciente, con el juez del caso Errejón-Elisa Mouliaá. El espionaje a la víctima de la manada para ver si hacía vida normal... Basta ya. Para conseguir un futuro mejor, lo que muchos consideran pequeñeces hay que cortarlas de raíz, recordaba una mujer, presente en el local, bastante enojada, con razón. En todo caso, lo cierto es que muchos varones, incluso los que dicen defender la igualdad y en verdad lo hacen, siguen teniendo su mente invadida por ciertos pensamientos que lo que demuestran es que el machismo sigue asentado en la sociedad actual. En menor medida, pero continúa anclado. Por ello hay que seguir educando, y por ello, no pasar por alto lo que «solo fue un beso, no es abuso», se lee y escucha por ahí.