Manual para tomar un castillo

Eduardo Eiroa Millares
E. Eiroa CEE/LA VOZ.

VIMIANZO

Vimianzo está listo para que esta noche los Irmandiños vuelvan a hacer su efímera justicia expulsando a los Moscoso de sus dominios y festejando la batalla ganada

03 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Son muchos los vecinos que no aguantan más. Muchos los campesinos que arrastran años de malas cosechas, los ciudadanos que no tienen porvenir. Todos, no obstante, han de pasar por la caja de los señores feudales, que cada año demandan más y pasean su fasto sin importarles el hambre de los que sufren.

Corre el año 1467 y un ejército furioso formado por unos 80.000 vecinos toma las armas para expulsar a los nobles y a sus injustos y arbitrarios tributos de sus dominios. En Galicia caerán más de 130 fortalezas. La de Vimianzo, tierra de los Moscoso, no resistirá el empuje de los lugareños.

Efímera fue la victoria, porque el Castelo, cuyas obras se habían iniciado en el siglo XIII, será reconstruido por el arzobispo Fonseca y en 1472 volverá a estar en manos de los Moscoso, después de que la nobleza regresase a Galicia a sangre y fuego para vengar la afrenta.

Hoy, a las doce de la noche, 543 años después de aquellos sucesos, los Irmandiños volverán a tomar las armas. Vecinos y visitantes están llamados, en Vimianzo, a la revuelta, y por mucho que resistan los señores del castillo, saben que al final acabarán cayendo.

Hoy tendrá lugar el Asalto ao Castelo, una fiesta que se repite desde hace años en la localidad para conmemorar aquellos hechos históricos. No es un mercado medieval. Es otra cosa bien distinta y más animada.

Los Irmandiños, antorchas en la mano, se dirigirán a la fortaleza para poner las cosas en su sitio. Falta por llegar el tiempo de la venganza. Pero hoy no toca. Hoy toca ganar y celebrar la victoria en una fiesta épica acompañada por mucha música y que terminará cuando asomen los primeros rayos del sol.