El Concello vimiancés anuló la segregación que permitió comprar el pazo de Boallo

Cristina Viu Gomila
Cristina viu CARBALLO / LA VOZ

VIMIANZO

El pazo es uno de los edificios civiles más antiguos de la Costa da Morte.
El pazo es uno de los edificios civiles más antiguos de la Costa da Morte. A.L.< / span>

La construcción fue adquirida por el arquitecto municipal, que ahora pretende recusar al gobierno local

28 ago 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

En el próximo pleno del Concello de Vimianzo, la corporación tendrá que decidir si admite las recusaciones presentadas por el arquitecto municipal, Julio Vázquez, que mantiene un largo conflicto laboral con el gobierno local. Sin embargo, el asunto por el que el técnico pretende apartar a los ediles del BNG tiene que ver con la época en la que no había problemas entre ellos.

El asunto que se dirime ahora es la anulación de la segregación de una finca del territorio que era propiedad de la familia Blanco Rajoy en Berdoias. El arquitecto municipal informó favorablemente desgajar la parcela rústica, que es la que está anexa al pazo de Boallo y que aloja el palomar y el hórreo, entre otras construcciones menores. Ese trámite se realizó el 7 de noviembre del 2011 y solo tres días más tarde fue el propio arquitecto el que compró el pazo y el terreno adyacente por 30.000 euros.

Curiosamente, el alcalde no se enteró de ello hasta tres años después, cuando requirió a los Blanco Rajoy para que adecentaran lo que queda del edificio, que está siendo comido por la maleza. La familia, que era dueña de la mayor parte de Berdoias, informó entonces al regidor que el dueño era el funcionario municipal.

Proceso

A partir de ahí, el gobierno local inició un proceso para que el pazo pasara a ser municipal, sobre todo porque el precio (de la construcción más la parcela anexa) era muy económico, ya que se escrituró por solo 30.000 euros y uno de los terrenos tiene ya una hectárea. El alcalde, Manuel Antelo, aseguró que el gasto era perfectamente asumible por las arcas municipales, por lo que pidió a la Xunta que ejerciera su derecho de retracto en favor del Concello.

La respuesta de la Dirección Xeral de Patrimonio ha sido que el bien no está catalogado, sino únicamente inventariado. Su nivel de protección es relativamente bajo y para la Xunta no tiene suficiente valor como para ponerse por delante de cualquier otro comprador.

Cerrado este camino, el Concello abrió el relativo a la segregación y ahí sí que encontró una fórmula, porque el expediente aprobado por la comisión de gobierno en noviembre del 2011, cuando Manuel Antelo ya era alcalde, es algo irregular.

En primer lugar no constaba el proyecto de mejora preceptivo cuando se trata de terrenos rústicos. La Lei do Solo del 2002 solo permite efectuar segregaciones si benefician a explotaciones agrarias y previa licencia municipal. El solicitante debe explicar qué hará en la finca que se separa. En el caso de Boallo, el argumento era una plantación de kiwis que nunca llegó a existir, según explicó el regidor.

Por este motivo, la junta de gobierno terminó por declarar nula la parcelación y dio cuenta al registro de la propiedad de ello.

El proceso parece más complicado que eso, puesto que además de la segregación del área en la que está el hórreo y el palomar hubo una unificación de este terreno con la parcela del pazo, que sí está en suelo urbano. Las fincas quedaron como una sola.

El regidor explicó que otra medida que se pretende aplicar es urbanística. En las normas subsidiarias en vigor el pazo ni siquiera aparece. Consta como pazo da Pedriña, que está en Berdeogas, en Dumbría. Una de las soluciones es la redacción del PXOM, un trámite muy largo, complicado y caro, por lo que el alcalde parece preferir un plan especial de ordenación interior.

Sin embargo, el arquitecto considera que las malas relaciones que mantiene con el ejecutivo local, que ahora tiene mayoría absoluta, le perjudican como propietario y por eso ha reclamado la recusación que, en principio, no se producirá, ya que el BNG tiene suficientes votos como para rechazarla.

Pero además, el ejecutivo municipal tiene previsto ir más allá. El alcalde señaló que «probablemente atenderemos a recomendación de levar o asunto á Fiscalía, por se hubo algunha irregularidade».