Fran Baladrón, gerente: «En Vimianzo se les ven las ganas de dotar de contenido la Navidad»
VIMIANZO
Especial | La pista de hielo es uno de los principales atractivos de los programas de fiestas y la única de la zona. La empresa responsable, Saudeter, tiene su sede en Verín
18 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Se cumplen cuatro años desde que el Concello de Vimianzo entró en contacto con Saudeter para montar su pista de hielo, una de las principales atracciones del programa navideño. También este año: ya está abierta. Fran Baladrón es el gerente de la empresa con sede en Verín.
—¿Cómo es la pista vimiancesa?
—Nosotros tenemos diversificados los servicios y entre ellos fabricamos pistas de hielo, naturales y artificiales, desde hace ocho años. La de Vimianzo es, resumiendo, de agua congelada. El patinaje es el óptimo, el ideal. La sintética es una simulación de la natural, se aproxima, pero no produce la misma sensación para el patinador. El tamaño es de 20 por 10 metros y tiene aforo máximo de 50 personas, porque se calculan cuatro metros cuadrados por patinador.
—¿Cómo es el montaje?
—El de las pistas de hielo natural es más laborioso, porque tiene unos costes adicionales de luz. El montaje tarda tres o cuatro días. El montaje de la infraestructura lleva sobre doce horas y la constitución del hielo son 48 horas más o menos. Requiere analizar sobre todo dónde se va a colocar, lo que incluye el nivel. Además depende de si el cliente la quiere exterior, con carpa traslúcida y u opaca, como es el caso de la de Vimianzo.
—¿Consume mucha electricidad?
—La gente tiene en la cabeza que consume mucha luz y esto, como todo, ha evolucionado. A día de hoy trabajamos con tecnología muy avanzada. Una pista como la de Vimianzo, con sus medidas, sus instalaciones y su situación geográfica, llevaría una máquina pequeña, de 67 kilovatios, sería una media de 63 euros diarios, trabajando la máquina a un 50 % que es lo que se puede prever en un caso como el vimiancés. Si nos vamos a lugares de costa o la pistas descubiertas los consumos se disparan. Pero la maquinaria hoy en día está orientada a economizar y también ponemos aislantes, para que guarde mejor el frío y ayudan las carpas opacas, porque forman un microclima.
—¿Ofrecen otros servicios?
—Con el alquiler disponemos de todo lo necesario para el funcionamiento. Facilitamos patines, apoyos, calcetones y gorros desechables, cascos protectores... A mayores ofrecemos un programa informático para la gestión de las entradas. Parece poquita cosa, pero es muy importante también para dar visibilidad a la propia pista en el entorno y facilitar mucho las reservas. Tener una aplicación en la que puedas gestionarlas desde el sofá de casa tiene muchas ventajas, no solo para el cliente final sino para el propio Concello. Los usuarios saben el aforo de cada sesión y puede reservar en el horario que le interesa y comprar y pagar con tarjeta o con bizum. Así, la gestión es mucho más fluida y permite no morirse de éxito, porque las largas colas no interesan porque generan mal humor y no es de eso de lo que se trata.
—¿Cómo comenzaron con este negocio?
—La empresa tiene 22 años. Somos muy inquietos y cada nada estamos viendo posibilidades de mercado. Surgió hace años cuando comercializamos una sintética y después vinieron las de hielo natural. En lo de las pistas de hielo Portugal nos lleva bastantes cuerpos de distancia. Tienen el concepto de Vila Natal. Es algo muy interesante porque atrae a mucha gente. Incluso muchos españoles acuden a Seixal, Óbidos o Cascais, donde tenemos una pista de 480 metros cuadrados. Moverme por allí me ha estimulado más ese gusto por la Navidad. Te hace volver un poquito más infantil. Vimianzo es un Concello que nos contactó hace cuatro años el equipo de gobierno y le vimos muchas ganas, mucha pasión por introducir algo de este estilo. En Vimianzo se les ven las ganas de dotar de contenido la Navidad, favorecer el comercio y atraer gente.
—¿Están en temporada alta?
—De lo que son las pistas de hielo, si, pero montamos parques de atracciones, tenemos un laboratorio deportivo, cronometramos carreras, comercializamos esa aplicación de gestión... Eso surgió después de la pandemia. Se llama Galileo y está dirigida a instalaciones deportivas y permite domotizar las reservas y las instalaciones, que es propio usuario abra, cierre, prenda las luces de, por ejemplo, una pista de pádel.