No ha podido el Lugo escapar a los imponderables del temporal de nieve. Así, uno de los jugadores del equipo, Cristóbal Juncal, se llevó el susto de la jornada. Por culpa de la nieve, y del hielo, y en una cuesta abajo, el coche le patinó y se estrelló contra una farola. «Nada, no pasó nada. Era en una cuesta, iba a diez por hora, el coche se me marchó... Y ni susto fue. Se abolló un poco la defensa», relata. Además, tras él iba otro compañero, aunque pudo controlar el coche.
Ya sobre el partido de mañana, y la posibilidad de disputarlo sobre la nieve, Cristóbal se mostró cauto: «Si hay que jugar con el campo nevado, se juega, pero mejor no». La última vez que compitió con el balón naranja, militaba en el Celta B, y no guarda un buen recuerdo. «Fue en un partido contra el Madrid B de Soldado y compañía, en la antigua Ciudad Deportiva», recuerda.