Más contundentes fueron el secretario de organización del PSOE, Luis Edrosa, y el de política municipal, Juan José Díaz Valiño, que pidieron abiertamente la Dimisión del presidente provincial del PP, José Manuel Barreiro. Tras recordar que en el último pleno los populares tuvieron una intervención bastante dura y votaron en contra de la aprobación del Lugo Emprega, todo indicaba que los concellos gobernados por los populares no se sumarían, «pero os alcaldes déronlle 34 bofetadas ao señor Barreiro, unha por cada concello», señaló Valiño.
Se preguntaron si cuando el presidente del PP calificó de inmoral este plan de empleo estaba llamando también inmorales a los alcaldes de su grupo, o si van abandonando la moralidad a medida que dejan el Pazo de San Marcos. Los dirigentes del PSOE afirmaron que, además de tener demostrado que Barreiro no tiene ninguna autoridad en Santiago al quedar Lugo sin ningún conselleiro, ahora también quedó patente que no la tiene entre los alcaldes de su provincia. De todas formas, incluyeron en esa incoherencia «ou falta de valentía» a los alcaldes que también son diputados provinciales, los de Baralla, Bóveda, Cospeito, Guntín, Friol, Paradela y Trabada, que el día del pleno votaron contra el plan y posteriormente se sumaron a el.
Justificaron la petición de dimisión de Barreiro al frente de su partido porque quedó «absolutamente desautorizado» y para que deje paso a otra persona «que teña certa sensibilidade por esta provincia», dijo Edrosa, que criticó la actitud negativa en la Diputación, pese a los medios de que disponen. Incidió en que votó en contra del Plan Extraordinario de Obra Pública y mantiene una postura contraria a cualquier iniciativa, por lo que calificaron al actual grupo de la oposición como el más vago y el mejor pagado, a haber recibido en los tres últimos años un total de 700.000 euros y disponer de asesores, locales y ordenadores, aún siendo el grupo más reducido del PP en la Diputación lucense.
Debilidad
Para los socialistas la debilidad de la dirección popular se manifiesta ante la Xunta, al no haber conseguido más que obradoiros de emprego para el diez por ciento de los municipios lucenses. Pero también ante sus alcaldes, que no dudaron en desautorizar a Barreiro y optar a los 710 empleos del nuevo plan, que no requerirá un endeudamiento específico, según recordaron.