En el fútbol no hay generosidad

CDLUGO

29 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

En el fútbol no resalta la generosidad con el vecino. No me refiero al de localidad con la que, a través de tantos partidos juntos compartiendo alegrías y consolándose mutuamente, seguro que el tiempo los hace amigos. En el fútbol no existe igual amistad entre los dirigentes por mucho que ellos digan.

La reflexión nace por lo sucedido al Lugo en su intento de ascender a Segunda, objetivo que seguirá persiguiendo con sus propios y escasos medios, sin esperar una cesión de algún jugador de un equipo amigo.

En los sesenta, en Andalucía, tuvo lugar una movida, buscando el ascenso del Cádiz para codearse con Sevilla, Betis, Córdoba, Granada, Málaga y, alguna temporada, el Jaén. Eran tantos andaluces que, con frecuencia, bajaba alguno, incluido el Sevilla. Antonio Calderón, gerente del Madrid, preguntó a Sánchez Pizjuán, presidente del Sevilla, si era cierto que él apoyaba aquel proyecto de ascender al Cádiz. El andaluz le aclaró: «Yo tengo que disimular, pero tú sabes que esto no me interesa? Vamos a Córdoba llevando detrás a 5.000 seguidores, perdemos por un gol, y me queman durante toda la semana. En mi casa no para de sonar el teléfono, con protestas de los aficionados y chuflas de los béticos. En cambio, vamos a Balaídos, Riazor o Gijón, perdemos por dos o tres, y la bronca solo dura dos días porque el martes ya se habla del siguiente partido». El presidente del Sevilla terminó diciendo: «El rival más próximo, de Despeñaperros para arriba».