El equipo está superado y no encuentra soluciones a su grave crisis
17 ene 2012 . Actualizado a las 07:00 h.«Os voy a llevar adonde nunca estuvisteis, al Bernabéu, al Camp Nou, a todos los campos de Primera». Con estas palabras, pronunciadas no hace muchos años, Isidro Silveira arengaba a los miles de aficionados racinguistas que abarrotaban la plaza de Armas, en donde se encuentra el Ayuntamiento de Ferrol, para celebrar el ascenso del Racing a la Segunda División. Eran buenos tiempos para un club histórico del fútbol gallego, que en siete años celebrará su centenario.
La llegada de Isidro Silveira y la lluvia de millones de pesetas que aportó reverdecieron viejos laureles en un Racing que volvió a lucir como el tercer club más representativo del fútbol gallego, tras el Dépor y el Celta. Fue un Racing más internacional que nunca, con jugadores de los cinco continentes y que llegó a soñar con el ascenso a Primera.
Sin embargo, la ida y venida de futbolistas, los constantes cambios de técnicos y la falta de recursos para competir en igualdad de condiciones con otros clubes de la categoría de plata transformaron al Racing en un equipo ascensor. Hace solo cuatro temporadas militaba en la Segunda A, bajaría a Segunda B y de ahí, tras una campaña desafortunada, a la Tercera División. Parecía que solo sería el clásico «añito en el infierno», aunque el primer proyecto para salir del hoyo, con un Isidro Silveira enfermo y dirigido por José Luis Míguez «Luisito» fracasó en el play-off de ascenso. Superaron al Binéfar en la primera ronda, aunque cayeron en la segunda eliminatoria frente al Izarra navarro.
El segundo proyecto del Racing para salir de Tercera también huele a fracaso. Pese a que se mantuvieron en el equipo nueve de los jugadores que disputaron el play-off de ascenso de la pasada campaña, los nuevos refuerzos no están dando la talla y tampoco se acertó con el técnico. Al final, la situación ha superado a todos y la temporada es un auténtico fiasco.
Disputadas dos jornadas de la segunda vuelta en Tercera, los racinguistas están a doce puntos de las cuatro primeras posiciones, las que dan derecho a disputar la promoción de ascenso, y a 19 del Cerceda, que es el líder de la competición.
Cada partido del Racing en su estadio acaba con una afición encendida y que despide al equipo con pitos, mientras que la directiva que preside Isidro Silveira no entiende la situación, ni sabe cómo frenar la dinámica negativa en la que se metió el equipo.
Aunque no es matemático, se da por perdido el objetivo del ascenso y se ha comenzado a mirar jugadores para formar un gran proyecto en la próxima temporada. Sin embargo, la caída se vuelve cada día más pronunciada (los racinguistas suman cinco jornadas de forma consecutiva sin ganar), lo que ha hecho saltar todas las alarmas al situarse a solo nueve puntos de las plazas de descenso, seis puntos si se tiene en cuenta que puede haber seis descensos si bajan de Segunda B el Montañeros y el Celta B.
Elvis Onyema
El nigeriano Elvis Onyema, uno de los jugadores de mayor talento en el equipo, se bajó del barco ayer mismo. Al acabar el entrenamiento subió a las oficinas a negociar su finiquito para abandonar el club, ya que tiene una oferta de un Segunda B madrileño. El Racing le abrió las puertas en su política de ahorrarse una nómina, aunque al final no hubo acuerdo en las cantidades y habrá que esperar.
El veterano José Manuel Aira, que colgó las botas para hacerse cargo de la dirección del equipo tras el cese de Antonio López Stili, entona el «mea culpa» y reconoce que no encuentra la forma de hacer reaccionar al grupo. Insiste en que todo es un problema psicológico, ya que asegura que el Racing cuenta con jugadores de un gran nivel. Isidro Silveira, que hoy mismo parte para Estados Unidos, bajó al vestuario en innumerables ocasiones aunque tampoco ha conseguido nada.
Al Lugo le costó tres años salir de Tercera y el Ourense va por su cuarto proyecto. Lo bueno en el caso del Racing es que el club ferrolano no tiene deudas y todavía tiene un millón de euros de su capital fundacional.
El Racing ha fracasado en lo deportivo, aunque en lo económico al menos ha salvado los muebles.