El barniz de Anfield

Murillo EN ROJIBLANCO

CDLUGO

Ya no es un hecho casual, sino causal. El Anxo Carro ya comienza a parecerse cada vez más a una miniatura de Anfield Road: la coreografía es incesante, el ruido de fondo eleva hasta el cielo el espíritu combativo del anfitrión y los rivales también padecen el miedo escénico de una afición rugiente que está convirtiendo en un fortín su feudo. Así se explica que el Lugo tumbase al líder intratable de esta Liga, el Elche, y aprovechase casi al final su infinita paciencia franciscana para que su mejor jugador, Óscar Díaz, sentenciase con un remate inapelable la ejecución de una falta botada por Diego Tonetto. Precisamente fueron el argentino y Pablo Álvarez los grandes y sorprendentes sacrificados de inicio por Quique Setién, en una decisión sin precedentes, tratándose de dos habituales titulares. Sus beneficiarios, Iago y Víctor Díaz, ocuparon sus bandas, con nula eficacia, por cierto, salvo los apoyos de Víctor. El Lugo volvió a ser el de casa y tuvo una actuación impecable defensivamente, con las líneas muy juntas, y las ayudas constantes para tapar las bandas, dejando casi inédito el remate ilicitano. Victoria merecida y que posee un valor incalculable.