Las razones de un milagro

Murillo

CDLUGO

17 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El espectacular demarraje del final de la primera vuelta, le ha permitido al Lugo alcanzar el ecuador de la competición en una posición de privilegio, donde hay que hablar más de un hecho más próximo a un milagro que a una lógica. Precisamente en un deporte que no conoce de unos desarrollos racionales apriorísticos, la piedra filosofal del éxito lucense radica en dos parámetros entrelazados por sendas premisas. La primera, es que la explosión y crecimiento del club se basa en una política rigurosa en el gasto. Este sencillo axioma se les atraganta a la mayoría de los equipos de nuestro fútbol. Así le va, en una situación económica de quiebra. En el Lugo, su fama de equipo serio y cumplidor traspasa fronteras y despierta respeto y admiración. Incluso atrae a jugadores y técnicos que aspiran a vivir en un clima de confianza y rigor en los cobros. La segunda premisa radica en la conjunción de una filosofía de juego inquebrantable y una especie de rehabilitación de figuras desahuciadas. Hay varios ejemplos. Jugadores como Belencoso o Azkorra, que llegaron bajo mínimos realizadores, se fueron de aquí como consumados pichichis. El propio Óscar Díaz ha batido su registro personal con 9 tantos en esta primera vuelta, cuando Setién le probó como solución de nueve de emergencia, tras la lesión de Quiroga. Ya no digamos lo sucedido con Iván Pérez. Su sorprendente fichaje le ha valido la titularidad en una muestra de auténtica revelación. El último experimento tiene nombre propio: Guayre. Está en la plataforma de lanzamiento. Si supera sus problemas físicos, podría ser la explosiva revelación de esta Liga Adelante. Solo es una posibilidad, pero no la descarten. Hay, pues, motivos para disfrutar, pero sin excesos de consumismo eufórico.