La placidez arribó al Lugo en su tercera victoria consecutiva (racha iniciada en Murcia), igualando el mejor tramo de temporada. Novena victoria en casa de dieciséis partidos y obtenidos diez de los últimos doce puntos. Así se escribe una permanencia. Inicio fulgurante. Los rojiblancos aprovecharon rápidamente los espacios y la falta de cohesión de un rival con una defensa ocasional, con Marquitos de improvisado lateral izquierdo y que llegó a Lugo con solo dos zagueros del primer equipo. Una jugada a balón parado, que tantos puntos dio en el primer tramo de temporada, abrió el marcador. Un recurso exitoso para los lucenses, ya sea con Diego Tonetto, Manu o Pablo Álvarez. Mención especial para Airam, cuyo trabajo recoge sus frutos. Remate a balón parado, definición perfecta a la contra tras una precedente vaselina y remate de cabeza. La defensa adelantada del Xerez fue una bendición para el Lugo, que trenzando rápido transiciones con Pita y Pablo Álvarez y con la potencia de Óscar Díaz y Airam fueron quien de sentenciar. En el segundo y tercer gol, volvió Carlos Pita a escribir poesía: pase entre líneas seco y medido en el segundo y apertura a la banda impropio de un número importante de centrocampistas de Primera. La insultante machada de un colectivo capaz de aproximarse al objetivo a falta de diez jornadas. Lo han leído bien. Habituados a exposiciones de personalidad semana tras semana, no resulta noticioso. Todo ello con un sinfín de lesiones y lugares de entreno impropios para un club que convierte cada partido en un regalo a la felicidad de una ciudad.