Lugo y Sabadell, o el fútbol entendido como un todo hacia adelante
23 may 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Los tiempos están cambiando en el fútbol. Aunque con múltiples interpretaciones y variantes, cada vez son más los equipos que apuestan por un balompié alegre, ofensivo. Ya no es solo cuestión de selecciones nacionales, o de la Primera División. Ejemplos muchos, pero dos concretos, que se medirán este domingo en el Ángel Carro: el Lugo y el Sabadell. Viven para atacar (o intentarlo), con la portería contraria entre ceja y ceja.
Entrenadores
Setién y Carreras, abanderados. Dos ex futbolistas de Primera División, que tienen en común algunos aspectos de su biografía deportiva. En cuanto a su etapa como jugadores, los dos militaron en el Racing de Santander (coincidieron en la temporada 1994-1995), defensa el catalán, centrocampista el santanderino. En los banquillos, ambos han ascendido a sus actuales clubes a Segunda, 18 años después, en el caso vallesano; 20, en el lucense. Y un dato más: tanto Carreras como Setién se miran en el espejo del Barcelona (no hay que olvidar que Carreras se crio en la Masía junto a Guardiola).
Estilo
El balón, el centro. Aunque Carreras apueste por un sistema 1-4-3-3, y Setién lo haga por un 1-4-2-3-1, el centro de su estilo es el balón: no rifarlo, sacarlo jugado desde atrás. La idea es llegar con ventaja a la meta contraria, sin necesidad de recurrir al pelotazo. El doble pivote es la esencia del entramado rojiblanco, mientras que en el catalán la apuesta es por el rombo en el centro del campo. Después, son las circunstancias del partido las que dictan el desarrollo del juego, y no ha resultado extraño ver al Lugo bien plantado atrás y salir con velocidad al contragolpe.
Resultados
Números similares. A tres jornadas del final del campeonato, el Lugo y el Sabadell han obtenido un rédito similar a su juego, en lo que a puntos se refiere (51 los catalanes, ya salvados; 49 los lucenses), y los dos han navegado por la zona tranquila (con opciones de coquetear con el ascenso). Eso sí, los catalanes han mostrado mucha más pegada (54 goles contra 41), pero también se han comportado como una escuadra que encaja demasiado (63 contra 52).