Un año marcado por el castigo de las lesiones

M. Pichel LUGO / LA VOZ

CDLUGO

20 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Durante toda la temporada que acaba de terminar, el Lugo se vio sacudido por una plaga de lesiones. No hubo línea que no se salvara. Contratiempos por golpes, pero también problemas musculares que castigaron a la práctica totalidad de la plantilla. Los constantes cambios de superficie de entrenamiento, la movilidad entre el sintético de A Cheda, y los pesados -por una incansable lluvia-, campos naturales, fueron un condicionante que muchas veces limitó la capacidad de decisión de Quique Setién.

Aunque hubo una línea que sufrió por encima de todas esa plaga: la defensa. Apenas un jugador de la zaga se libró del infortunio, el capitán e indestructible Manu. En su caso, pudo superar las molestias, que también tuvo (se le pudo ver luciendo las famosas tiras de colores, o kinesiotapes, sobre sus músculos). De Coz se quedó fuera al inicio y al final de curso; Belfortti, también en el arranque con unos ingobernables dolores de espalda; Víctor Marco, ya al final; Fran Pérez, condicionado durante casi todo el curso; Pavón... También se libraron Tena, que llegó en el mercado invernal, y Víctor Díaz, que hizo gala de una gran condición física.

Precisamente, es la defensa la zona que mantiene con contrato a un mayor número de jugadores para el próximo curso. Solo no sigue Belfortti.

Pero tampoco el centro del campo estuvo exento. Aunque Seoane podría haber completado todos los partidos, sin el condicionante de las tarjetas, sus compañeros en el eje Pita, y sobre todo Javi Rey (que pasó por el quirófano en el inicio), también estuvieron sacudidos por los problemas. En las bandas, Pablo Álvarez entró y salió por culpa de molestias musculares, e Iago Díaz, al final de curso, tuvo que parar por culpa del tendón rotuliano. Rubén Durán tuvo dolores en el pubis, e Iván Pérez, una rotura muscular. Solo Tonetto se mostró firme como una roca.

En el ataque, Quiroga se perdió nueve meses por una rotura de ligamentos en la rodilla. Óscar Díaz aguantó casi hasta el final (tuvo que recibir antiinflamatorios en algún partido), y Airam también salió al campo pese a tener alguna molestia.