Un estilo, múltiples variantes

M. Pichel LUGO / LA VOZ

CDLUGO

Pablo Álvarez, en pos del balón en un contragolpe contra el Xerez en el Ángel Carro.
Pablo Álvarez, en pos del balón en un contragolpe contra el Xerez en el Ángel Carro. Óscar Cela< / span>

El Lugo ha sacado un gran rédito del contragolpe y la estrategia

27 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El gol ha sido esta temporada uno de los principales quebraderos de cabeza para el cuerpo técnico del Lugo. No es que costase llegar hasta el área rival, o incluso generar ocasiones, pero faltaba el acierto para transformarlas, con la excepción del acierto de Óscar Díaz. El equipo se aferraba a su estilo de juego en corto, de salida con el balón controlado, pero demostró, con el transcurrir de los partidos que, si no había ese plan B, como insistía Setién, sí que se sacó de la manga variantes que le permitieron obtener importantes réditos. Dominó suertes como el contragolpe o el balón parado, de las que nacieron más goles, sumadas, que en jugadas elaboradas.

Al toque

La idea sobre la que gira todo. Al Lugo le gusta alcanzar el área rival al toque. El trabajo de los entrenamientos da una importancia suma a la circulación del balón, a que este ruede con la máxima velocidad y sentido. Siempre que pudo, lo intentó, y obtuvo el premio del gol en 17 ocasiones. No obstante, hasta la quinta jornada, en la derrota contra el Córdoba (2-4), no se consiguió el primero, obra de Óscar Díaz. El punto culminante del estilo se alcanzaría en el primer partido en casa de la segunda vuelta, en uno de los mejores partidos del Lugo del curso: tejió su juego en los tres goles de la victoria contra el Las Palmas, el primero de De Coz, tras pared en el área; luego, Óscar Díaz y, finalmente, Víctor Díaz.

Al contraataque

Expresión de velocidad. Los jugadores de ataque del Lugo se han caracterizado por su velocidad. Óscar Díaz, con el balón controlado en carrera, ha sido letal. Pero también Iago, Rubén Durán, Tonetto, Airam o Pablo Álvarez obtuvieron premio a su zancada con goles al contragolpe. Y es que ha habido muchos partidos en los que el Lugo ha tenido que agazaparse en su terreno, apretado por su rival, con metros por delante para correr. Y así se sumó, como en Villarreal, tras una gran carrera de Óscar, o en Murcia, de Pablo Álvarez. En total, 13 tantos tras robo y transición.

A Balón parado

Así empezó todo. Entre los goles de penalti (4) y los nacidos de faltas o córneres, el Lugo ha sumado un total de 14. En las primeras jornadas, el equipo solo traspasó la meta en este tipo de acciones, y con diferentes recursos: desde la pena máxima inaugural de Manu, pasando por falta lejana de Pablo en Las Palmas, el tanto de Quiroga al Córdoba tras saque de Manu, o la imparable falta de Óscar en El Molinón. También marcaron de golpe franco directo Tonetto e Iván Pérez, dos de los responsables de ejecutar estas suertes, como el capitán Manu.