El efecto vodevil

Murillo EN ROJIBLANCO

CDLUGO

20 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

En el talego rojiblanco ya se acumulan cinco piezas de la cacería 2013-14, y todas van sorprendiendo al personal informativo por el peculiar sello del director deportivo. Carlos Mouriz es el hombre capaz de aglutinar poder y decisión en el mando del Lugo, pero siempre con esa particularísima interpretación impuesta por su personalísima interpretación del personaje. Todo está estudiado de antemano, según las necesidades de la vacante a cubrir. Y hay que conjugar necesidad con precio de mercado, sin salirse del guión presupuestario, y toda la gestión envuelta en un profundo secreto de estado. Hay situaciones como las de anteayer, donde la llegada del primer ariete adquirido, Francisco Sandaza, no fue descubierta hasta el mismísimo instante de su llegada al entrenamiento de A Campiña. Los ciento ochenta y ocho centímetros de estatura del nueve toledano avalan la foto robot del estilo de Setién (Belencoso, Azkorra, etc.), proclive a la corpulencia combinada con la técnica realizadora, como fin y destino del juego ofensivo. En el fondo, un vodevil de la gestión de un hombre al que le avalan los éxitos sobre los yerros en su amplio currículo como gestor de los destinos de las plantillas del Lugo. Sin que su labor deje de estar rodeada de ese halo de suspense, más próximo a una película de espías que a una obra maestra de Alfred Hitchcock. Formas al margen, el fondo de la cuestión nos va ofreciendo, con ese particularísimo estilo, los frutos de los nuevos fichajes, donde, ahora sí, se está modelando la parte decisiva de la nueva plantilla rojiblanca, la de los hombres que marquen o no las diferencias para discernir la competitividad del Lugo. Los antecedentes invitan al optimismo, toda vez que el Lugo y su política de fichajes se ha especializado en los últimos años por reconvertir en jugadores de alto caché a los que habían llegado dentro del más absoluto anonimato.