Amistosos peculiares

Murillo EN ROJIBLANCO

CDLUGO

01 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El fútbol evoluciona vertiginosamente en aspectos deportivos y económicos; sin embargo, está anquilosado en sus estructuras financieras, aunque comienza a asomar el movimiento liberalizador de someter o meter en cintura a aquellos clubes que sigan practicando el despilfarro. La noche de ayer marcó el límite que modifique un futuro más justo. Sobre todo, para aquéllos que se esforzaron por no estirar más el pie de lo que daba la manta. Lugo es un caso de humildad y coherencia, hasta la fecha. Deportivamente, está muy solicitado el equipo de Setién para estos bolos. Pero la demanda es superior a la oferta. Por eso, hubo que renunciar a algunos compromisos. Como los de Ourense y Compostela. Otros se beneficiaron, como Ferrol o Pontevedra. El de anteayer en A Malata no fue un amistoso cualquiera. Incluso hubo pintura de guerra entre facciones radicales de los clubes. Lamentable espectáculo en los prolegómenos. Dos aficiones siempre hermanadas, separadas por grupos reducidos de descerebrados. Tampoco fue un amistoso cualquiera. El Racing se empleó con una fuerza descomunal. Pero el equipo entrenado por Aira me causó una excelente impresión, porque buscó sin complejos la portería lucense, con un fútbol técnico, veloz y profundo por las bandas, no exento de remate y vistosidad. Los laterales lucenses apenas pudieron contener. El Racing mostró una puesta a punto notable. Llevó la iniciativa casi siempre, incluso en el marcador. El Lugo, aún corto de preparación, fue siempre a remolque, pero nunca le volvió la cara al partido, y tuvo su premio en una jugada maestra del ariete Dani Pedrosa. Lo peor radicó en la lentitud para el desborde ofensivo por las bandas. El mismo Ernesto fue un muestrario. Rennella debutó con gol, y ya anunció su candidatura realizadora. Esperemos.