Y los goles llegaron de golpe

M. PIchel LUGO / LA VOZ

CDLUGO

Pablo Sánchez, autor del tercer gol ante el Jaén, generó peligro en su apoyo a los delanteros.
Pablo Sánchez, autor del tercer gol ante el Jaén, generó peligro en su apoyo a los delanteros. Óscar Cela< / span>

El Lugo mostró ante el Jaén gran variedad de recursos ofensivos

03 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El Lugo de este inicio de temporada es muy reconocible. Ante el Jaén, fueron de la partida hasta ocho titulares habituales del curso pasado (José Juan lo fue en la meta un alto número de partidos, como Iván Pérez en las zonas de ataque). Muchos, también repitieron en los dos duelos del arranque liguero. Ante los jienenses, solo tres tenían sello de novedad anual: Sandaza, Pablo Sánchez y Rennella estrenaban titularidad compartida en la parcela ofensiva. Casualidad o no, con este equipo, los goles, asignatura pendiente en las dos primeras jornadas (solo una diana), llegaron de golpe, en unos 45 minutos iniciales en los que los rojiblancos mostraron un extenso catálogo de recursos para conquistar la meta contraria.

Bandas

Verticalidad, desborde, asociación y dos tantos. Pablo Sánchez, por la izquierda, e Iván Pérez, por la derecha, ocuparon los puestos de interiores. Setién suele encargarles que se asocien por el centro, dejando la llegada a línea de fondo a los laterales (misión cumplida tanto por un brillante Manu como por un De Coz aún en despegue). Tanto el gaditano como el santiagués se ciñeron a la tarea, con libertad para moverse en esa parcela, y engañando una y otra vez a los laterales andaluces, incapacitados para no caer en sus trampas. En el segundo gol rojiblanco, Iván Pérez centró desde línea de fondo para que Rennella marcase casi sin ángulo; en el tercero, Pérez prolongó hacia la galopada de De Coz, cuyo centro al final aprovechó Pablo Sánchez.

Mediapunta

Rennella, sobrado. Si Pita es el catalizador del juego rojiblanco en las últimas temporadas, anteayer, Rennella se convirtió en la referencia del virtuosismo ofensivo. Se compenetró a la perfección con la referencia en punta, Sandaza; se movió con total libertad (menos exigido en la presión que sus compañeros), y por sus botas se amasaron tres goles. Con un toque entre dos defensas dejó solo a Fernando Seoane para que este no tuviese más remedio que chutar (a la perfección) a gol. Tiro caños, taconazos... Y capacidad para el remate en el 2-0 (imparable desde el área pequeña, casi sin ángulo), y en el 4-1. En este, chutó una falta que le cedió con un ligero toque Pablo Sánchez. Casi 30 metros de trayectoria para introducirse en la red, sin posibilidades para el portero visitante.

Contraataque

Sin excluir la velocidad y un fútbol más directo. El Lugo obtuvo premio con sus recursos habituales de toque y desborde, pero ante el Jaén no desdeñó utilizar un fútbol más directo. Sobre todo cuando los andaluces tuvieron el balón. Pases en largo y contraataques, aunque sin obtener el gol, también crearon inquietud en una defensa visitante muy blanda.