La apuesta de Setién por el juego vistoso codea a los rojiblancos con la aristocracia de Segunda
14 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Finaliza otra jornada en Segunda División, y el Lugo sigue codeándose con los mejores. Es la recompensa al trabajo emprendido hace una década, cuando la actual directiva, encabezada por el presidente, José Bouso, y el responsable de la parcela deportiva, Carlos Mouriz, tomaron las riendas de una entidad que languidecía en Tercera. Su labor se revalorizó en el verano de 2009 gracias a un acontecimiento clave: los destinos del club y su actual entrenador, Quique Setién, se entrecruzaron. Con su llegada se reforzó una idea de fútbol atractivo que trasciende de categorías y estadios. Sobre ella, a contracorriente de la racanería imperante, optimizando recursos, han cimentado el éxito.
Planificación deportiva
Carlos Mouriz, a los mandos.
Una mente pensante ha dado forma al Lugo que ha conseguido dos ascensos en menos de diez años, de Tercera a Segunda B, y a la Liga Adelante: Carlos Mouriz. El director deportivo controla al milímetro la planificación, peina el mercado, mima a los jugadores. Los resultados avalan sus aciertos. Y ha mostrado la flexibilidad para modificar alguno de sus axiomas, como el que decía que dos años de un entrenador en un mismo club eran suficientes, como había sucedido con los antecesores de Setién, Fonsi Valverde y Juan Fidalgo. El santanderino ha desbaratado ese ideario. Y el grado de compenetración entre ambas figuras fundamentales en la historia reciente del club es total.
Gestión económica
Optimización de recursos.
La economía, la movilización de unos recursos limitados, son la principal obsesión de un club que nunca paga traspasos. En una Segunda con presupuestos millonarios, el del Lugo se encuentra entre los más modestos. Maneja 2.877.000 euros para su primera plantilla. El año pasado, la cantidad era aún menor, pero sirvió para plantar cara y puntuar ante gigantes como Villarreal, Sporting, Las Palmas, Elche o Almería. Este curso ya ha logrado doblegar al todopoderoso Zaragoza en La Romareda, y hace 15 días hacía lo propio con un firme aspirante al ascenso directo, un Las Palmas minimizado en el Ángel Carro por los hombres de Quique Setién. Al finalizar la temporada 2012-2013, el club entró en una nueva época, con su transformación en Sociedad Anónima Deportiva. Completó un capital social de poco más de 3.000.000 de euros, de los que 1.500.000 lo suscribieron el Concello y la Diputación, y el resto, inversores particulares. Lo hizo a tiempo para salir a competir, por tercera vez en sus 60 años de vida, en la Segunda División.
Plantilla
El Ángel Carro resucitador.
El Lugo se ha caracterizado por cambiar cada año la mitad de su plantilla. Muchas novedades en cada curso, y siempre se ha subido algún peldaño. Los fichajes son apuestas que casi siempre salen bien: jugadores que llegan de equipos descendidos a Segunda B (antes, a Tercera), que no cuentan en sus escuadras o vienen de años a la baja. El Ángel Carro les insufla una nueva vida. Es el caso de Enzo Rennella o Pablo Sánchez, esta temporada; Iván Pérez, David de Coz u Óscar Díaz, en la pasada; Belencoso, Isma López o Luismi el año del ascenso; Pita, Víctor Marco, Manu, Azkorra... Los ejemplos son múltiples.
Estilo
Setién, conquistador de jugadores y espectadores.
Al poco de llegar al equipo, conocido el sistema de entrenamientos, el estilo que Quique Setién predica, de toque y ritmo, los jugadores muestran una identificación absoluta. El entrenador ha reunido a un ramillete de futbolistas que hacen realidad sobre el campo sus ideas. Con una guardia pretoriana encabezada por el capitán Manu (en su séptima temporada), Pita, Seoane y Víctor Marco, supervivientes a los cambios. El Lugo juega de memoria, y cuando el grado de lucidez es máximo, enamora. Así ha conquistado a una afición entregada.