Confieso que no faltó mucho para que el amigo al que ayer me refería, terminase por convencerme de que el Deportivo puede alcanzar mañana el triunfo en Huelva. Ese aficionado que aguarda los partidos convencido del triunfo y, si al final el marcador resultó adverso, retornará a casa no solo con mal humor sino que le espera una prolongada tarde dominguera que no tendrá consuelo antes de la jornada siguiente.
Tal entradilla a este comentario se debe a que el partido de Huelva se jugará en la mañana del domingo, abriendo dos vertientes diferentes para el resto del día: disfrute, si el Deportivo respondió y se hizo con el triunfo. Porque la causa de un teórico enfado no necesita aclaración, puesto que se debería a la otra cara de la moneda...
En Huelva reina un optimismo casi sorprendente. Bautizaron este partido como auténtico «choque de trenes», dando a entender que se verán frente a frente los dos conjuntos más potentes de la Segunda. Es un dato que causará agrado en los seguidores deportivistas quienes, tal como hemos dicho ayer, manejan la X y el 2, en la apuestas descartando el 1 que sería señal del triunfo local, algo que por aquí no se espera. Queda claro que el empate es para los coruñeses una cotización especial y sería la mejor señal de entrar con buen pie en estos maratones que aparecen por delante, antes de recibir al Lugo.