Sí hubo un vencedor

Murillo EN ROJIBLANCO

CDLUGO

02 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Aunque el resultado no lo diga, sí hubo un vencedor moral del derbi Dépor-Lugo. Cierto que esto es fútbol y solo cuentan los goles. En boxeo, los lucenses hubiesen ganado por puntos. En Riazor, sin embargo, el duelo de banquillos lo ganó Setién, mucho más ambicioso que su colega Vázquez. El Dépor, fiel a su estilo rácano y defensivo, esperando atrás como un equipo menor, a la caza de algún contraataque. Renunció a la pelota, porque le estorba, para encerrarse en su propia parcela sin ningún rubor. El Lugo, quizás pecó de exceso de ambición en el primer período, dejando descubiertas sus espaldas para los fulminantes contraataques del Dépor, que llegó en varias ocasiones a contar con delanteros desmarcados para rematar. Sin embargo, la ocasión más clara fue el trallazo de Seoane al palo. El tándem Pita-Seoane marcó el dominio, porque incluso borró del centro del campo a Bergantiños, Culio y Juan Domínguez. Pita pone la pausa y marca los tiempos; Seoane tiene el don de la ubicuidad y es un seguro de vida en la recuperación. Y fue precisamente en el segundo período cuando el Lugo y sus centrocampistas borraron al Dépor, que acabó silbado por sus propios devotos. Hasta que llegó la otra jugada clave: el clarísimo derribo de Insua sobre Sandaza dentro del área. Penalti de libro, que el árbitro no quiso ver. Al Lugo le volvió a pesar su falta de llegada y remate. Porque hasta tres cuartos lo borda. Pero es insuficiente, y habrá que hacérselo mirar en el mercado de invierno. Máxime, si Rennella sigue entre algodones. Por eso, el punto de Riazor prestigia al Lugo, pero limita sus ambiciones si no se refuerza arriba.