Contra la Ponfe y la euforia

Xurxo Fernández Fernández
Xurxo Fernández A CORUÑA / LA VOZ

CDLUGO

Lopo se escapa de la marca de Toché durante el entrenamiento de ayer en Abegondo.
Lopo se escapa de la marca de Toché durante el entrenamiento de ayer en Abegondo. gonzalo barral< / span>

El Dépor debe vencer al peor visitante y a la relajación prematura para dar un golpe casi definitivo

26 abr 2014 . Actualizado a las 13:49 h.

Este Dépor viene resabiado. De sobra sabe cómo es eso de rozar la gesta y morir en la orilla. Basta con volver la vista hacia el último amago, cuando Fernando Vázquez resucitó a un conjunto desahuciado y se le torció después la faena. Con el curso pasado en mente, los mensajes de prudencia han llovido en las últimas semanas y se han multiplicado en esta, justo cuando la frialdad del dato invitaría a desatar el optimismo. Visita Riazor la Ponferradina. El peor equipo lejos de su casa, si se atiende a los escasos diez puntos que ha cosechado a domicilio -una victoria en 17 encuentros-. Además, solo ha marcado doce goles fuera del Toralín -el que menos, junto al Lugo y el Mirandés-. Hace una semana, perdió 3-0 en el Ángel Carro.

Y mientras, el Dépor vive su mejor momento. Para empezar, la enfermería es casi un solar; con Salomao como única baja, ya hasta final de campaña, y algún susto ocasional como el que ayer dio Antonio Núñez. El madrileño sufrió una lumbalgia cuando esperaba en la cafetería de Abegondo el inicio del entrenamiento. Su ausencia entre los candidatos a entrar en la convocatoria le puso las cosas un poco más fáciles al míster, que decidió aparcar el mal trago.

Antes de viajar a Mallorca, el técnico aseguró que la confección de la lista le había hecho pasar un momento duro. Con toda la plantilla a punto y rindiendo al máximo en Abegondo, Vázquez tuvo que dejar a tres en A Coruña. Entonces, optó por prescindir de dos recién recuperados (Bergantiños y Toché) junto a Luis Fernández.

Esta vez, el único futbolista renqueante además de Núñez es Ifrán, que acabó el último encuentro con molestias musculares. Pero el uruguayo ha disputado los partidillos en el grupo de los titulares, y aunque el entrenador manifestase ayer que no lo ve para 90 minutos, sería toda una sorpresa que lo dejase en la grada. Lugar al que parece destinado al menos uno de los cuatro arietes disponibles.

Dos últimos descartes

La selección amenaza con levantar ampollas. Si repite (como todo hace pensar) el esquema de los dos últimos duelos, podría sobrar un centrocampista defensivo. A las cábalas se suman los nombres de Manuel Pablo (habrá tres laterales en el once) y Marchena (Bergantiños puede jugar de central). Los damnificados se perderán un choque especialmente apetecible. Una victoria frente a la Ponferradina abriría una brecha momentánea de doce puntos con el tercer clasificado (Tenerife y Las Palmas jugarán después de que lo hagan los coruñeses) y permitiría festejar con la hinchada el cuarto triunfo consecutivo, dentro de la gran dinámica de juego y resultados por la que atraviesa el conjunto blanquiazul.

Tratarán de evitarlo los pupilos de un viejo conocido de la afición de Riazor, entregada a Claudio Barragán durante las cuatro temporadas que el valenciano militó en el Dépor. El peligro de los bercianos ha crecido esta semana con la recuperación de Yuri, referente ofensivo de los del Toralín.

El temor de Fernando Vázquez es doble: las urgencias visitantes -la Deportiva está a un solo punto del descenso- y la prematura euforia local. El míster está escarmentado.